La rebelión de los fotógrafos y fotógrafas: Instagram, identidades y acción.

Antecedentes

La historia está más que difundida. Instagram, la principal “app” para la exhibición e intercambio de fotografía en los teléfonos móviles anunció el cambio de sus términos de uso y, con un lenguaje poco hábil, encendió una chispa que no hizo sino crecer entre los usuarios que entendieron que, a partir del 16 de enero, sus imágenes podrían ser vendidas a terceros (y curiosamente todo el mundo pensó inmediatamente en la publicidad). Historias de franca oposición por parte de los usuarios de una plataforma ha habido muchos, en Facebook cada vez que cambian la privacidad, por ejemplo. Pero también recuerdo cuando Flickr fue adquirida por Yahoo o cuando, también en Flickir, hicieron públicas las API (ver Vayreda y Estalella, 2007).

La fotografía digital: un campo en tensión. Continue reading

Fotógrafos amateurs vs. fotógrafos profesionales

Estoy trabajando sobre la distinción entre fotógrafos “amateurs” y fotógrafos “profesionales” para una presentación que tengo, junto con Elisenda, en Berlín a final de mes.
Por lo visto, históricamente, la escisión (entre amateurs y “artistas”) se dio con la emergencia de las cámaras de bajo coste y de uso sencillo (léase Kodak 1) y su difusión masiva (antes todos eran amateurs). Un grupo de “esos amateurs”, comandados por Alfred Stiglitz, decidieron “separarse” y lo que hicieron fue “juntarse” (nótese el uso de ambas palabras) con “artistas” (plásticos, escultores, etc.). El resumen  (porque en realidad fue un complejo entramado de alianzas y creación de sentidos) es que, con el tiempo, se crearon dos “asociaciones” (en el sentido amplio); la de artistas (curiosamente no les gustaba que les llamaran fotógrafos sino artistas), reunidos en “sociedades”, con revistas, contactos con museos, galerías;  y la de fotógrafos amateurs (que tenían su base en los “clubes fotográficos”). Después se “profesionalizaría” el oficio y vendrían los foto-reporteros, fotógrafos de modas, productos, etc. Esta es la versión resumida y cutre, lo importante es la distinción que se generó a principios del siglo XX y que perduró, según mi hipótesis, hasta que llegaron las redes sociales y las cámaras digitales, que están problematizando la división. ¿Por qué? pues básicamente por 4 razones: Continue reading

Ciencia 2.0: Nueva “oficina” de mi tesis en Flickr

Aunque de manera oficial no he comenzado mi trabajo de campo y apenas estoy leyendo cuanta cosa puedo sobre fotografía (ahora estoy con rollos sobre la construcción de la mirada desde un punto de vista filosófico), me emocioné y, adelantándome un poco, he abierto una “oficina” de mi tesis en Flickr. Creo que será mucho más interesante de lo que pensaba, no sólo por los datos y vínculos que se puedan generar, sino por la reflexión a nivel metodológico sobre las herramientas para construir el campo y “estar” en él. Siguiendo a los colegas en sus reflexiones sobre la ética en la investigación de Internet,la idea también es “exponerme frente a la comunidad”, no sólo para desarrollar mi investigación de manera abierta y honesta sino para co-construir un objeto que, al ser de la vida cotidiana, nos “pertenece” a todos. Todo lo que se genere estará a la vista de todas las personas, así que será interesante, por ejemplo para el futuro, citar un grupo de construcción científica colaborativa dentro de una plataforma social (¿empresarial?). Y no, no estoy diciendo que sea el primero ni mucho menos, lo digo por si acaso. Son bienvenid@s de pasarse por ahí y participar.

“Profesionales de la imagen” vs. “profesionales de Internet”

La primera vez que escribí sobre este asunto fue en este post. Ahora recupero la reflexión porque me sigue pareciendo fascinante y explico por qué. Una de las cuestiones que hacen tan potente a Internet es, pienso yo, que las “arenas” de luchas simbólicas (guiño a Pierre B.y guiño a Jorge G.) se extienden más allá de los “círculos de poder tradicionales”. Es decir, “el campo” se extiende y hay más actores luchando por establecer su definición de la realidad (por ponerme extremo). Lo digo porque me encontré otra discusión de este tipo en Flickr, una que podría resumirse en este comentario: “pienso que ojala para la proxima quienes seleccionen sean profesionales en la imagen y no en internet” (copy-paste). Lo explico, resulta que Flickr organizó, no tengo muy claro si a partir de o tomando a, una especie de “concurso” que tituló “Muestra tu México en Flickr” (que es también el nombre de un grupo en Flickr con 2461 miembros y un conjunto de más de once mil fotografías). La idea era que se seleccionarían varias fotografías (creo que 2 mil) y se expondrían en un mural y además se haría un libro con ellas. Flickr (Yahoo!) hizo una fiesta en el DF, con chupe, regalos y todo muy bonito y todos muy contentos.
Ahora bien, una chava, que se presenta como “artista visual” comienza una discusión por demás interesante sobre cómo, en este grupo de Flickr y con respecto a la fotografía, “saturamos en cantidad y no buscamos la calidad”. Luego hay una sucesión de comentarios “a favor” o “en contra” de la postura de esta morra (que en Frankfurt llamarían de “alta cultura”).

Lo que más me llamó la atención fue esta especie de enfrentamiento de sentidos entre los “profesionales de la imagen” y los “profesionales de Internet”. ¿No será, como señalan por ahí algunos, que lo que denominábamos fotografía (o arte) está sufriendo una transformación debido a la emergencia de nuevos actores que “buscan alinear intereses”? (ahora el guiño es Latouriano). Por ejemplo: los “profesionales de Internet”. Belting (recomendado por Mr. Net, muy buen libro por cierto, aunque la traducción es un poco rara) dice que: “La cualidad de (la) imagen no se puede equiparar con la imagen artística. La cuestión reside más precísamente en qué modo se han transformado las imágenes cuando han entrado en el contexto del arte” (p. 44). Será interesante explorar esta “lucha simbólica”.

Sobre la pantalla y el panóptico

Mientras que me comporto como si estuviera en plena crisis de los 40s (en mis 30s), por aquello de mi regreso a la música y a las canchas de fútbol (con dos goles y una rodilla raspada, nada mal para mi edad y condición física casi tan mala como la de Ronaldinho), sigo leyendo y haciendo apuntes.

Estoy trabajando el asunto de lo público y lo privado con relación a la imagen y acabo de leer dos textos interesantes que tratan temas complementarios. Por un lado The mobilized and virtual gaze in modernity (de Anne Friedberg) y por el otro The other side of surveillance: Webcams, power and agency de Hille Koskela.

En el primero, Friedberg elabora un ensayo sobre la relación entre el Panopticón que “disciplina subjetividades” (para ponerme Foucaultiano) y el diorama y el panorama que, desde otro punto de vista, menos impositivo pero igual de efectivo, regulan las subjetividades. Friedberg escribe (perdón por la no traducción pero los golpes del fut comienzan a sentirse):

Both panoptic and dioramic systems required a degree of spectator immobility and the predominance of the visual function. And it is this notion of the confined place combined with a notion of journey that is present simultaneously in cinematic spectation (p. 403)

lo que nos lleva al segundo texto que, partiendo del mismo marco foucaultiano sobre vigilancia (y castigo), elabora un análisis de las webcams como una nueva forma de control ya que las equipara con las cámaras de vigilancia. Lo interesante del texto es que propone dos cosas: que la vigilancia se ha vuelto espectáculo y que las webcams “generan” un espacio que ya no es ni público ni privado. Lla autora lo lleva más allá al decir que tampoco es físico ni virtual en estricto sentido y que se puede pensar como un continuo. La relación entre espacio, tiempo, subjetividad y cámaras es por demás interesante y me da la impresión de que se ha trabajado mucho desde la videovigilancia o el arte pero menos desde el uso de las cámaras en la vida cotidiana. Habrá que explorar.

Sobre la recopilación de datos en la prensa

Es interesante cómo, en muchas ocasiones, las noticias más interesantes sobre los objetos de estudio “sociológicos” aparecen en los lugares menos pensados. Mientras leía la sección de Negocios, el domingo en el País, resignado a leer lo mal que va la economía, me topé con una noticia titulada: “Polaroid se reinventa como impresora“. Basicamente lo que cuenta el texto es que la compañía, ante el adiós a las cámaras, le de la bienvenida a su nueva condición de productor de impresoras con una tecnología sin tinta. Lo que más me llamó la atención es que el presidente de la compañía comentaba que el futuro proyectado es integrar la impresora en la cámara, es decir….construir una polaroid digital!!!! Lo dicho, hay que leer más la sección de negocios y menos la de cultura si queremos entender la transformación de la fotografía con la emergencia de la tecnología digital.

Los modos de ver de Berger en la BBC

Me encontré la interesantísima y excelente serie de documentales que John Berger hizo con la BBC en los 70s. Aunque su base es sobre todo la pintura, la “transformación” en “el modo de ver” que plantea con relación a la cámara, el video y la edición, es una base interesantísima para lo que planteo hacer. Tengo que verlos a conciencia pero estoy comenzando a aprender (y aprehender) sobre la relación tan compleja entre “visualidad” (desde el punto de visto sociológico), subjetividad y cosmovisión. El segundo programa, sobre el desnudo femenino, es estupendo: “El estar desnudo es ser uno mismo, el estar desnudo (en fotografía o pintura) es ser visto desnudo por otros y aun así no ser reconocido como uno mismo. El desnudo tiene que ser visto como un objeto para ser un desnudo” (¿esto se aplicaría cada vez más en las redes?)