Ciencia 2.0: Nueva “oficina” de mi tesis en Flickr

Aunque de manera oficial no he comenzado mi trabajo de campo y apenas estoy leyendo cuanta cosa puedo sobre fotografía (ahora estoy con rollos sobre la construcción de la mirada desde un punto de vista filosófico), me emocioné y, adelantándome un poco, he abierto una “oficina” de mi tesis en Flickr. Creo que será mucho más interesante de lo que pensaba, no sólo por los datos y vínculos que se puedan generar, sino por la reflexión a nivel metodológico sobre las herramientas para construir el campo y “estar” en él. Siguiendo a los colegas en sus reflexiones sobre la ética en la investigación de Internet,la idea también es “exponerme frente a la comunidad”, no sólo para desarrollar mi investigación de manera abierta y honesta sino para co-construir un objeto que, al ser de la vida cotidiana, nos “pertenece” a todos. Todo lo que se genere estará a la vista de todas las personas, así que será interesante, por ejemplo para el futuro, citar un grupo de construcción científica colaborativa dentro de una plataforma social (¿empresarial?). Y no, no estoy diciendo que sea el primero ni mucho menos, lo digo por si acaso. Son bienvenid@s de pasarse por ahí y participar.

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“Profesionales de la imagen” vs. “profesionales de Internet”

La primera vez que escribí sobre este asunto fue en este post. Ahora recupero la reflexión porque me sigue pareciendo fascinante y explico por qué. Una de las cuestiones que hacen tan potente a Internet es, pienso yo, que las “arenas” de luchas simbólicas (guiño a Pierre B.y guiño a Jorge G.) se extienden más allá de los “círculos de poder tradicionales”. Es decir, “el campo” se extiende y hay más actores luchando por establecer su definición de la realidad (por ponerme extremo). Lo digo porque me encontré otra discusión de este tipo en Flickr, una que podría resumirse en este comentario: “pienso que ojala para la proxima quienes seleccionen sean profesionales en la imagen y no en internet” (copy-paste). Lo explico, resulta que Flickr organizó, no tengo muy claro si a partir de o tomando a, una especie de “concurso” que tituló “Muestra tu México en Flickr” (que es también el nombre de un grupo en Flickr con 2461 miembros y un conjunto de más de once mil fotografías). La idea era que se seleccionarían varias fotografías (creo que 2 mil) y se expondrían en un mural y además se haría un libro con ellas. Flickr (Yahoo!) hizo una fiesta en el DF, con chupe, regalos y todo muy bonito y todos muy contentos.
Ahora bien, una chava, que se presenta como “artista visual” comienza una discusión por demás interesante sobre cómo, en este grupo de Flickr y con respecto a la fotografía, “saturamos en cantidad y no buscamos la calidad”. Luego hay una sucesión de comentarios “a favor” o “en contra” de la postura de esta morra (que en Frankfurt llamarían de “alta cultura”).

Lo que más me llamó la atención fue esta especie de enfrentamiento de sentidos entre los “profesionales de la imagen” y los “profesionales de Internet”. ¿No será, como señalan por ahí algunos, que lo que denominábamos fotografía (o arte) está sufriendo una transformación debido a la emergencia de nuevos actores que “buscan alinear intereses”? (ahora el guiño es Latouriano). Por ejemplo: los “profesionales de Internet”. Belting (recomendado por Mr. Net, muy buen libro por cierto, aunque la traducción es un poco rara) dice que: “La cualidad de (la) imagen no se puede equiparar con la imagen artística. La cuestión reside más precísamente en qué modo se han transformado las imágenes cuando han entrado en el contexto del arte” (p. 44). Será interesante explorar esta “lucha simbólica”.

Una arqueología de la pantalla

Ayer me topé con un textito del Lev Manovich titulado: “An arqueology of the screen” (y coincidentemente, por la noche, el buen amigo Jaques, de paso por Barcelona y con unas birras de mediadoras, me contó que lo conoció en NY y que es un tío muy majo). Es un texto viejito, muy sencillo y poco profundo pero muy interesante,  en él plantea una “arqueología de la pantalla” (este tipo de análisis cada vez me interesan más). Parte diciendo que “podríamos debatir si nuestra sociedad es una sociedad del espectáculo o de la simulación (en franca alusión a Debord y Baudrillard), pero, sin duda, la nuestra es una sociedad de la pantalla” (p.124). Y va construyendo una reflexión sobre cómo la pantalla (y por pantalla entiende desde la pintura hasta el cine y la de la computadora), es capaz de generar un “espacio virtual”: “otro espacio tridimensional enmarcado por un cuadro y situado dentro de nuestro espacio normal” (p. 125). A este tipo de pantallas les llama “clásicas”. De ahí pasa a hablar de cómo la pantalla del radar fue la primera pantalla en la que se mostraban imágenes en tiempo real (y me hizo pensar en la tendencia tecnológica actual en donde la misma pantalla es también la interfaz, el ejemplo paradigmático actual sería el iphone).

Pero después, elabora, la misma “historia” pero cambiando la perspectiva y relacionando la pantalla con el cuerpo, en donde apunta que, por ejemplo el cine, para su completa inmersión, requiere inmovilizar al cuerpo (y en ese sentido, como en el post anterior, relaciona este hecho con el control penitenciario). Esto, continua, se rompe con la llegada de los sistemas de Realidad Virtual en donde el cuerpo, se convierte en agente activo con relación a la pantalla y su contenido.

Ahora bien, pensando en la fotografía, relaciono la propuesta del texto con el hecho de que, a diferencia de la fotografía analógica, la fotografía digital no sólo depende de la pantalla (ya sea de la que tiene la cámara o el móvil sino la del ordenador), sino que ésta pantalla es una que varía considerablemente de otras: si bien es un “recorte de la realidad”, también es una interpretación en tiempo real de ella y, a la vez, un elemento básico para comprender las prácticas de fotografía actuales en donde, después de disparar, siempre hay alguien que dice: “déjame ver cómo salió y si no me gusta, la borras y tomas otra”.

Sobre la pantalla y el panóptico

Mientras que me comporto como si estuviera en plena crisis de los 40s (en mis 30s), por aquello de mi regreso a la música y a las canchas de fútbol (con dos goles y una rodilla raspada, nada mal para mi edad y condición física casi tan mala como la de Ronaldinho), sigo leyendo y haciendo apuntes.

Estoy trabajando el asunto de lo público y lo privado con relación a la imagen y acabo de leer dos textos interesantes que tratan temas complementarios. Por un lado The mobilized and virtual gaze in modernity (de Anne Friedberg) y por el otro The other side of surveillance: Webcams, power and agency de Hille Koskela.

En el primero, Friedberg elabora un ensayo sobre la relación entre el Panopticón que “disciplina subjetividades” (para ponerme Foucaultiano) y el diorama y el panorama que, desde otro punto de vista, menos impositivo pero igual de efectivo, regulan las subjetividades. Friedberg escribe (perdón por la no traducción pero los golpes del fut comienzan a sentirse):

Both panoptic and dioramic systems required a degree of spectator immobility and the predominance of the visual function. And it is this notion of the confined place combined with a notion of journey that is present simultaneously in cinematic spectation (p. 403)

lo que nos lleva al segundo texto que, partiendo del mismo marco foucaultiano sobre vigilancia (y castigo), elabora un análisis de las webcams como una nueva forma de control ya que las equipara con las cámaras de vigilancia. Lo interesante del texto es que propone dos cosas: que la vigilancia se ha vuelto espectáculo y que las webcams “generan” un espacio que ya no es ni público ni privado. Lla autora lo lleva más allá al decir que tampoco es físico ni virtual en estricto sentido y que se puede pensar como un continuo. La relación entre espacio, tiempo, subjetividad y cámaras es por demás interesante y me da la impresión de que se ha trabajado mucho desde la videovigilancia o el arte pero menos desde el uso de las cámaras en la vida cotidiana. Habrá que explorar.

Sobre la recopilación de datos en la prensa

Es interesante cómo, en muchas ocasiones, las noticias más interesantes sobre los objetos de estudio “sociológicos” aparecen en los lugares menos pensados. Mientras leía la sección de Negocios, el domingo en el País, resignado a leer lo mal que va la economía, me topé con una noticia titulada: “Polaroid se reinventa como impresora“. Basicamente lo que cuenta el texto es que la compañía, ante el adiós a las cámaras, le de la bienvenida a su nueva condición de productor de impresoras con una tecnología sin tinta. Lo que más me llamó la atención es que el presidente de la compañía comentaba que el futuro proyectado es integrar la impresora en la cámara, es decir….construir una polaroid digital!!!! Lo dicho, hay que leer más la sección de negocios y menos la de cultura si queremos entender la transformación de la fotografía con la emergencia de la tecnología digital.

Los modos de ver de Berger en la BBC

Me encontré la interesantísima y excelente serie de documentales que John Berger hizo con la BBC en los 70s. Aunque su base es sobre todo la pintura, la “transformación” en “el modo de ver” que plantea con relación a la cámara, el video y la edición, es una base interesantísima para lo que planteo hacer. Tengo que verlos a conciencia pero estoy comenzando a aprender (y aprehender) sobre la relación tan compleja entre “visualidad” (desde el punto de visto sociológico), subjetividad y cosmovisión. El segundo programa, sobre el desnudo femenino, es estupendo: “El estar desnudo es ser uno mismo, el estar desnudo (en fotografía o pintura) es ser visto desnudo por otros y aun así no ser reconocido como uno mismo. El desnudo tiene que ser visto como un objeto para ser un desnudo” (¿esto se aplicaría cada vez más en las redes?)