Black Screens: A Visual Essay on Mobile Screens in the City

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I just published this visual essay based on my photographic series Black Screen in the Journal of Visual Communication

Abstract

This visual essay, along with the Black Screens photographic series upon which it is based, has two aims. On the one hand, it is intended as a visual exploration of the increasingly central role that mobile phones have in our everyday lives. In a time when digital technologies are ubiquitous in urban settings of developed countries, the images reflect, visually, on what this pervasiveness looks like. The other aim is to present suggestions of how methods borrowed and/or inspired by art and street photography could potentially expand the toolkit of ethnographic inquiry.

Street Photography as an ethnographic method?

When I started my job in Melbourne, I was very keen to pursue an idea I’ve had for long time: Could we think of street photography’s ethos as an ethnographic technique? I didn’t have a clear point to make (still don’t) but I was keen to playfully experiment combining my favorite photographic genre and my usual research method. My starting point was that both, street photography and ethnography, were interested in the ways people behave in everyday life. Both present interesting ethical challenges and, ultimately, both are connected to ways of seeing, imagining and thinking.

I tried a small “pilot project” in Japan that was unsuccessful and never saw the light (no pun intended). Now that I’m moving to Sydney and starting a new job, I thought I should give it another try, after all, I was really excited about the idea and I wanted to invest more time on it. This time, it is happening. I pitched the project outside academia and  FujiFilm Australia came on board. They will be supporting the project and providing the equipment. During 2018 I will carry out a number of discrete “fieldworks” in different cities; thinking, photographing, talking and writing about street photography and ethnography. Building upon some recent scholarly work on photography as a visual method, and a growing interest on street photography, as a cultural form, and as a photographic “syntax”. But more importantly, inspired by “hybrid genres” such as the extraordinary Blind Spot of  Teju Cole, in 2019 I will prepare a book with the experience.

To kickoff this cool project that is intended to be academic but that is also very personal, I put together a number of images in what could be considered a “teaser for the future”, or simply a “shared photographic album”. The printed version is insanely expensive as it’s always the case with self-publishing but I have a pdf version that I’m happy to distribute if anyone is interested.

 

In praise of HT

Bourdieu, in his Homo Academicus, presents a comprehensive panorama of how the elites are reinforced by the hierarchical system, where “academic capital is obtained and maintained by holding a position enabling domination of other positions and their holders” (1988, p. 84). In this sense, the academic career could sometimes be perceived as an “obstacle race and a competitive examination” (Bourdieu, 1988, p. 87). There are plenty of scary and frankly disappointing stories about how power is held (and performed) in academia. Nobody seems to be free from those stories and I even have one (or two) friend that had left the academic career for some of those reasons; they were tired of banging against the wall of authoritarianism or following the path of deception. They simply gave up because they lacked support, mentorship, trust or resources.

IMG_0216There are, nevertheless, other kind of stories that are always important to be told. Mostly to remind us why we are here, why we keep doing this against all odds and why we are still in love and engaging with the academic world. This is not a very British thing to do but my Mexican self allows me to do things “unquiet and non-soberly”. This is my small and humble homage to one of the most amazing friends and colleagues I’ve ever had as a Homo Academicus. Continue reading “In praise of HT”

Próxima estación: Terra Australis Incognita

“La experiencia es la única cosa que genera conocimiento, entre más tiempo estés en la tierra, más experiencia tendrás” El Mago de Oz al Espantapájaros.

“Tienes suficiente valentía, estoy seguro. Todo lo que necesitas es confianza en ti mismo. No hay ser vivo que no sienta miedo al enfrentarse al peligro. El verdadero valor está en enfrentarse al peligro cuando tienes miedo, y tú tienes suficiente de esa clase de valor” El Mago de Oz al león.

La mítica tierra desconocida del sur, la Terra Australis Incognita, dio su nombre a esa isla-continente que es Australia. Una tierra que aparece siempre como legendaria, la última frontera, lo desconocido y lo mágico, el desierto y la abundancia. James Cook, el famoso capitán inglés que reclamó la Costa Este de Australia para el Reino Unido, en el siglo XVIII, era oriundo de Yorkshire, la tierra que me acogió estos tres últimos años. Estoy a punto de seguir sus pasos.

Australia es mi próximo destino. Recibí un contrato de investigador por tres años en el Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT para los cuates) y tendré el enorme privilegio de trabajar en el Digital Ethnography Research Center con algunos de los colegas y amigos que más admiro y con quienes podré compartir proyectos, discusiones y aprender de ellos. Muchas aventuras se avecinan, un nuevo cambio de continente, un nuevo inicio, nuevos retos, esperanzas renovadas.

En su libro, El Maravilloso Mago de Oz, Lyman Frank Baum, sitúa la historia en “La Tierra de Oz”, una tierra que nunca ha sido civilizada “porque nos han apartado del resto del mundo. Por lo tanto todavía tenemos brujas y magos entre nosotros”. Al explicarle a Dorothy, la protagonista, lo que es Oz, los habitantes lo describen como “un país que aquí es rico y placentero, pero por el que debes pasar lugares peligrosos antes de alcanzar el final de tu camino”. Se abre una nueva etapa a partir de noviembre, en una tierra austral.

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Cerrando un ciclo I (Recuento académico)

Leeds

Estoy a punto de cerrar un ciclo que comenzó hace tres años, cuando llegué a Inglaterra a trabajar en la Universidad de Leeds. Fueron varios proyectos en los que participé y de los que doy cuenta aquí por tres motivos: 1) como un recuento personal del tiempo pasado en esta isla y que termina en unos meses y 2) Porque los resultados de estos trabajos serán publicados en su totalidad en inglés y sigo sintiendo una responsabilidad auto-asumida para con la cultura académica en castellano. Por lo tanto, comento brevemente estos textos por si a alguien le resultaran de utilidad y quisiera más información sobre ellos (o copia de los que no están publicados todavía). Y, finalmente 3) Porque siempre he sentido debilidad por el carácter confesional de los blogs que se ha perdido por la espectacularización de lo cotidiano en las “redes sociales. Continue reading “Cerrando un ciclo I (Recuento académico)”

Etnografía digital: Una mirada Iberoamericana. Notas para un diálogo

Hace muchos años, más por una necesidad de ubicarme en el mundo académico que por un interés particular en elaborar un mapa completo, escribí un texto sobre los estudios de la “Cibercultura” en América Latina. Fue un texto irresponsable, reduccionista e incompleto que buscaba conectar sinergias y visibilizar un campo de estudios emergente sobre una tecnología emergente en una zona emergente de producción conocimiento.

Desde hace algunos meses, nuevamente sin una agenda clara pero con el mismo entusiasmo y deseo de conexión con los pares, comencé, con algunos colegas colombianos y españoles, un grupo de Facebook de personas interesadas en la etnografía digital. Más allá de que me agrade Facebook como plataforma (evidentemente no), la idea del grupo era tener un espacio para era vernos y reconocernos. Continue reading “Etnografía digital: Una mirada Iberoamericana. Notas para un diálogo”

Un par de notas existencialistas (intermedio)

Curioso verbo: Googlear. Todos lo hemos hecho alguna vez, ya sea por darle continuidad a nuestro trabajo, por curiosidad, por “cuantificar nuestro ego” o por simple y llano aburrimiento. Algunos pocos -de mente brillante- incluso lo convierten en el detonante para elaborar obras geniales (a todo mundo le recomiendo que lea El Anarquista que se llamaba como yo de mi amigo Pablo Martín Sánchez. Si esa es su primera novela no quiero ni imaginar cómo serán las que vendrán).

Googleándome (y no puedo evitar pensar que la sonoridad de la palabra tiene su encanto) encontré esta referencia en una página que prefiero no enlazar desde aquí, por lo que copio-pego el contenido:

El Ministerio Público del Fuero Común, inició el acta circunstanciada ****, derivado del fallecimiento de Edgar Gómez Cruz, de 26 años de edad a consecuencia de una descarga eléctrica, cuando realizaba labores de mantenimiento en un edificio del Centro. Continue reading “Un par de notas existencialistas (intermedio)”

Encuentros // Sobre la muerte y la fotografía

Hay encuentros que tardan un tiempo absurdo en darse. Después de cuatro años de investigación sobre prácticas de fotografía digital, después de defendida la tesis, y a unas horas (literalmente) de que se hubiera publicado el libro, recibí un correo de Pedro Vicente, un investigador sobre la imagen fotográfica que organizó la que quizá sea la mejor conferencia sobre fotografía, desde el punto de vista teórico, que se haya hecho en el estado español. Aunque tengo el libro, resultado de ese congreso,  y que había leído su interesante trabajo, nunca había tenido la oportunidad de conocerlo o charlar con él. Curiosamente fue él quien me encontró a mi a través del programa de un congreso en Londres y de un blog que hablaba de mi trabajo. Nunca es tarde dicen por ahí y me congratulo de nuestro encuentro, en un par de horas de charla ya surgieron varios proyectos para el futuro. Entre muchas de las cosas que hablamos, me contó de una iniciativa sobre la que quiero escribir una nota:

Sobre la muerte y la fotografía

La fotografía postmortem era por demás común a finales del siglo XIX y provenía, como muchas de las prácticas primeras de la fotografía, de la pintura. Quizá el mejor estudio académico que se haya hecho sobre este tipo de fotografías sea el trabajo de Jay Ruby: Secure the Shadow. Death and photography in America. (para un interesante archivo de ese tipo de imágenes ver thanatos.net)

Dentro de una reflexión ontológica sobre la fotografía, en relación a la muerte, lo real y la memoria, Sontag apuntaba que todas las fotografías eran memento mori porque gracias a ellas se participaba de la “mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad” de las personas o cosas fotografiadas. Barthes lo apunta con incluso mayor dramatismo al decir que la fotografía “produce muerte tratando de preservar la vida”.

Sin embargo, en un plano más estético/funcional, la práctica de fotografiar personas muertas había servido tradicionalmente como una forma de tener una imagen para recordar a quien había fallecido que, en el siglo XX, parecía haber desaparecido (o al menos se había relegado a un plano privado y no publicitado).

Lo interesante de la fotografía postmortem, al menos en el caso de los niños, era esa búsqueda por parte del fotógrafo de representar la muerte como un sueño profundo (independientemente de proyectos como el de Andrés Serrano que representaban la muerte de niños precisamente en su trágica crudeza, dejo el enlace pero ojo al abrir, no son imágenes agradables). La muerte como sueño, la imagen como recuerdo.

Esta pequeña introducción es para enmarcar la emergencia de nuevos tipos de proyectos como Memento de Sarah Schorr que intenta, a través de la imagen fotográfica, ayudar en el proceso de duelo por una muerte cercana. Y el otro, comentado por Pedro Vicente es el llamado: Now I lay me down to sleep en el que un grupo de fotógrafos realiza imágenes de padres con sus bebés recién fallecidos o a punto de morir. Son retratos profundos y sensibles que, a diferencia de los del siglo XIX, buscan representar pequeños instantes de vida, no de muerte, no de sueño. El fundamento del proyecto es la ayuda que prestan a las familias a no olvidar, a mantener el recuerdo y así ayudar en el proceso de duelo. Como lo mencionan en una nota televisiva sobre el proyecto: “Las imágenes prueban que estuvo aquí…un testimonio de su vida y de lo que su vida significó para nosotros”.

Viejas prácticas en nuevos formatos y, sobre todo, con nuevos usos ya que, aunque la memoria sigue siendo fundamental, una vida, por muy corta que sea, no parece serlo si no se fotografía.