Intimidad mediada visualmente (invitación)

Más que nota ésta es una invitación. Vamos a ver si es posible utilizar el blog para un proyectito académico.

Estoy por comenzar la escritura de un texto sobre la creación de una intimidad mediada y su relación con el uso de elementos visuales-digitales (sensoriales, apuntaría Sarah Pink). La idea es un asunto que quedó pendiente en mi anterior trabajo y que no sólo surge de mi interés por la imagen digital sino que se conecta con antiguos trabajos sobre la comunicación y la identidad a través de dispositivos de mediación tecnológica.

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La fotografía nunca ha existido

La fotografía siempre ha sido una práctica de hacer mitosMartin Hand

Aclaración para fotógrafos y fotógrafas

El título del post es traicionero, lo sé. También es un título con un fuerte complejo de slogan de marketing, mea culpa. En realidad busca establecer un guiño semántico con el título de éste libro. Mi posición en todo caso no es la de un crítico fotográfico y estoy muy lejos de ser un experto en fotografía. Lo mío, lo mío, lo mío es tratar de establecer un análisis de la cultura digital a través del caso de la fotografía. Una vez dicho esto:

A manera de introducción a esta especie de reseña

No hay nada peor que leer un libro que hubieras querido escribir tú. El dolor se ve mitigado sin embargo cuando el libro en cuestión es increíblemente parecido al que publicaste tú en el mismo año. Incluso, y sonríes satisfecho, hay un par de capítulos que bien podrían ser intercambiables con los tuyos. Finalmente, adquieres una especie de satisfacción al convencerte de que no estás tan errado en tus argumentos y orgullosamente piensas: “el mío tiene además la ventaja de que puede ser leído en castellano por alguien que no tenga facilidad para leer en inglés”. Una vez pasado el trance, escribes algo parecido a una reseña de ese libro porque lo consideras valioso y que aporta cosas que el tuyo no.  El libro en cuestión se titula Ubiquitous Photography escrito por Martin Hand. La mayoría de las reflexiones que vienen a continuación surgen de su lectura y son una especie de reseña- diálogo con mis propios intereses.

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Sobre una amiga, una fotógrafa.

Para Ana, por ser una fotógrafa en toda la extensión de la palabra

Hoy vi una luz que nunca había visto. No es una metáfora, acostumbrado como estoy a que en éste, mi nuevo país, la luz sea un bien escaso, me llamó la atención la luminosidad del día y la temperatura de la luz. Era blanca, casi como si el sol se hubiera transformado en un neón gigante. El rojo de los ladrillos, de los edificios que se pueden ver desde mi departamento, era aplastado por esa luz, como si estuvieran dibujados sobre un fondo blanquecino. El cielo perdió su azul acostumbrado y se tornó blanco. No hacía falta mirar el termómetro, mientras ondeaba la bandera británica que puedo ver desde mi ventana, el frío se pegaba a las ventanas de manera amenazante y esa luz me pedía mirarla. No había tenido un buen despertar y había decidido quedarme trabajando en casa, era uno de esos días en que “mandaría todo a hacer puñetas”, como diría Aute.

Y recibí un correo, y lo abrí.

No hay nada baladí en la vida, acostumbrados como estamos a tenerla a nuestra disposición y convertirla en una sarta de triunfos y quejas, de consumos y hedonismos, de esperanzas en lo imposible y de cegueras ante lo evidente, solemos perder el rumbo. Y de repente va la vida y nos toca en el hombro, y nos dice: “hey, chst, ojo, que aquí estoy y más te vale que te des cuenta pronto de lo que realmente es importante”. Continue reading

Adenda a “De la Cultura Kodak…” Vol. I

Para Jordi V. Pou, por sus iluminaciones emic y por el germen de amistad.

(aquí el post en pdf)

Debo comenzar con una confesión ¿Quién sería yo si no hablara de mi subjetividad cuando hablo de mi trabajo? Esa es, finalmente, “la voz” de la que hablaba mi directora de tesis al referirse al tipo de escritura que tenía que encontrar y hacer propia, mi estilo. La confesión es que siempre he querido tener una relación epistolar con algún colega con el que tuviéramos posiciones distintas pero un gusto común por debatirlas en el marco del respeto y el interés por el otro. No me desviaré hablando de Sartre, quien es sin duda un modelo a seguir en este tipo de intercambios, en cambio diré que he disfrutado un breve pero riquísimo intercambio con un ya amigo al que nunca he visto en persona.

La historia comienza así: Al anunciar la publicación del libro, alguien llamado Jordi me mandó un twitt interesándose por el texto. Unos días después de publicado el libro, Jordi V. Pou, ahora un contacto en twitter, me envió otro mensaje diciéndome que lo había comprado. Finalmente, unos días más tarde otro breve mensaje me anunciaba que ya lo había leído. Es de agradecerse que alguien se haya tomado la molestia de gastar tanto dinero en tu propio libro pero se agradece incluso más que alguien se tome el tiempo de darte su punto de vista y hacer su crítica. A partir de ello, hemos comenzado una serie de intercambios con un pequeño debate sobre algunos de los puntos señalados en el texto. Con su permiso (el de Jordi y el de ustedes), pondré algunas de mis respuestas a sus amables y certeros comentarios aquí para que la gente interesada pueda sumarse al debate. Continue reading

“Networked images”. A conversation with Anne Beaulieu and Sarah de Rijcke´s paper

I just finished the reading of the paper Mediated ethnography and the study of networked images — or how to study ‘networked realism’ as visual knowing of Anne Beaulieu and Sarah de Rijcke, that they presented at the Visual Methods Conference. What I would try to do now is to relate some of their thoughts with my own work in the spirit of exchange and share. I’ll do it in a personal and reflexive way more than to establish an academic critic of their work (which I found fascinating and useful).

The relationship between STS studies and research in cultural domains seems to be a difficult and  it has not been more explored (cfr. Couldry). In my own work I have tried to set a link between cultural production and the role of technology in its shaping. While there seems to be several works from STS that relate photography with technology (de Rijcke, Meyer), they all are settled in institutional and organizational environments. Therefore, the changing and shaping of image technology seem to be goal oriented since this use is framed by the institutions whose borders are relatively easy to trace. On the other hand, there is a huge corpus of research in photography as a cultural object. Not only related to the aesthetics but also many works that are interested in the circulation and “institutionalization” of those images, for example in the art field (Becker, Bourdieu). There is also a third corpus that reflects on the “impact” of new photographical technologies in the changing of society (for example how the Kodak Brownie camera created a new form of photography: the snapshot). My trouble is that these three fields are disconnected from each other and I need elements of the three of them to explain my fieldwork. The first (STS) is very aware of the mutual shaping between technologies and practices but lacks to incorporate the content, meaning and aesthetics of the images in their analysis. And also, they don’t seem to be interested in how people put their desires and tastes in the creation and circulation of those images. The second corpus (that we could call cultural circulation or social uses of photography) is concern precisely with these elements in order to understand the creation of visual elites and power, but seems to have a naive approach to technologies that make this possible. The third one (Social impact), is too technological deterministic and barely useful in an ethnography of the mediations.

With the emergence of digital technology, a greatest “networked complexity” is added to the equation. Continue reading

Fotología, el nuevo wiki sobre prácticas de fotografía digital

Ayer entregué mi proyecto de tesis al comité de doctorado y en un par de semanas sabré algo (lo normal es que lo rechacen por __________, lo cual, espero, dará la oportunidad de pulirlo un poco más). Es un post que tengo mucha ilusión de colgar, el proyecto que arranca una nueva etapa (¿nueva?) de este proceso y que ira centrándose en la tesis cada vez más. Ahora, pensaba abrir un blog exclusivamente para cuestiones de la investigación sobre prácticas fotográficas pero he decidido en lugar de ello abrir un wiki, así que he aquí que presento FOTOLOGÍA (el Wiki) y lo genial es que un par de compas ya se han sumado a la iniciativa, a ver qué sale del experimento, pero si tú, querido lector o lectora que has buscado en papá Google: “tesis sobre fotografía” o cualquier variación de ello, date una vuelta, suma y toma lo que te sirva, la idea es que hagamos entre todos un proyecto interesante. Por lo pronto el Javier y el Juanjo ya se subieron al avión, veremos qué sale de ello.

Actualización:

No sé qué pasó pero no se puede ver el contenido que ya tenía el wiki, envié un correo esperando que lo solucionen, si no, cambiaré de plataforma y si no, pues me dedicaré a hacer mi tesis a la vieja usanza sin pensar en construir “conocimiento compartido” Ya sirve todo otra vez 😉

Sobre los inicios de la fotografía (post invitado)

Sin duda una de las cosas más estimulantes de tener un blog es eso que llaman “la conversación”. No le he pedido permiso todavía a Víctor (aka. el ciberciclonauta, viejo amigo de este blog con sus múltiples personalidades) pero estoy seguro que no le importará por su natural condición de compartir conocimiento (les recomiendo ampliamente su blog actual). Copio-pego entonces su comentario en mi entrada anterior porque más que comentario, merece ser un post (parafraseándolo, uno lee sus comentarios y dan ganas de postearlos). Aunque este no es ni será necesaramente un blog sobre “la fotografía” sino sobre la investigación en torno a las prácticas fotográficas digitales. Lo que plantea Víctor es por demás interesante y esclarecedor:

Sobre la fotografía de Niépce (que como historiador tengo grabada en la “linea del tiempo” mental) y su novedosa antagonista en eso de haber sido la “primera primera, primerita” (al menos en conservarse la impronta), lo único que te puedo decir es que hasta mucho después de Daguerre fue posible disminuir el tiempo de exposición de los materiales fotosensibles (haciéndolos más sensibles), a la vez que aumentar su definición, por lo cual:

a) una imagen fotográfica de un hombre con un caballo (seres vivos en movimiento) no era posible en 1825, además la imagen que vinculas tiene todo el carácter de un dibujo a línea (grabado o litografía);

b) las improntas en material fotosensible de copias de grabados y litografías (cosa a la que se había metido Niépce), ya existían desde 1816… el propio Niépce hizo trasvases en negativo de grabados y litografías. Hay una carta de Niépce a su hermano, de 1816, en la que le explica el proceso de obtención de negativos en fojas sensibilizadas con cloruro de plata (luego te paso la referencia). Todo para decir que el problema de “la primera fotografía” (o ese coco de los hitoriadores por el “origen de las cosas”) tendría que ver más con la obtención de una imagen en “positivo” de la realidad “tridimensional” en dos dimensiones, con la posibilidad de ser fijada en un soporte material y repetible “n” veces. Y me importa esto último por lo que se dice en algunos de los comentarios. La obtención de imágenes proyectadas mediante la famosa “cámara oscura” no data solamente de la época de Leonardo, sino desde Aristóteles (ver la Caverna), y tuvo su contraparte en el mundo musulmán con Alhazen (Abu Alí al-Hasan ibn al-Hasan ibn al-Haytham, 965-1039), pero como todos sabemos, eran imágenes que era posible verlas en el momento en el que se proyectaban (ocurrían) y no “después”, pues no se podían conservar. Los primeros intentos “científicos” por “fijar” (conservar) una imagen, no tanto la proyectada mediante la camara oscura sino por contacto con otra imagen, de manera perenne, datan de principios del siglo XVIII cuando Johann Heinrich Schulze trató de conservar las imágenes que se obtenían con hojas o soportes impregnados de substancias fotosensibles (conocidas ampliamente desde la edad media). Sin embargo, la fijación de las imágenes no era perenne y al cabo de un tiempo se borraban.
Todo para decir que la imagen del hombre con caballo (de 1825), que bien podría ser un “contacto” -como decían los fotógrafos de antes de que tú nacieras con la cámara digital-, de una imagen grabada, dibujada o litografiada, no era la primera ocasión en la que se obtenía, aunque sí posiblemente en la que se fijaba de manera perenne. Pero lo que importa para la fotografía como técnica de registro de la realidad, es justamente registrar la tercera dimensión en dos dimensiones, en “positivo” (concepto que se pierde con el arribo de la era digital pues ya no es necesario el paso del “negativo”) de manera perenne… Aunque esto último es una falacia: cuando yo era fotógrafo el mejor anuncio de Kodak para los profesionales era asegurarte que mediante sus procesos de laboratorio podías obtener una imagen garantizada para durar 500 años… una bicoca para los registros de los actos culturales del neolítico que conservamos. Siempre me pareció una exageración pues las impresiones finas en BN (laboratorio artesanal, seis baños después del fijado, etc.) me parecía que perdían “fuerza” después de cinco años. Ni que decir de lo que me decía un entendido de la era digital hace unos días: las imágenes conservadas en respaldos electromagnéticos tienen una vida útil de siete años, mientras que los respaldos digitales (CD) no se garantiza su vida más allá de los catorce años.
Todo para decir que, con todo y todo, Niépce fue un chingón.