“Internet es el medio, lo importante es acabar en el bar” (sobre Flickr)

Gracias a Tiscar, y ante la ausencia de televisión, vi en la red un pequeño docu sobre Flickr y “flickeros” (emitido en la 2). Tomando como ejemplo el grupo “Flickr Granada” hablan de cómo los fotógrafos amateurs se han reunido como colectivo (comunidad diría alguien). No cuentan mucho porque es apenas un clip pero hay varias cosas interesantes, por ejemplo, lo que menciona Antonio Casas, el administrador del grupo, que dijo que buscaba unir al grupo de los “blogueros” con el de los “flickeros”. Los grupos de Flickr me interesan mucho y creo que mi comienzo en “el campo” será a través de algún (o varios) grupos de Flickr. En el minidocu también hablan de los “fotomandaos” (“el gran acontecimiento de Flickr Granada”), una estrategia que en clave sociológica (o antropológica) es por demás interesante ya que lo que se busca es “el reconocimiento del grupo basado en una tarea común”. Antonio dice: “el premio es que te reconozcan todos los demás…que te conozcan todos” y es justamente a través de estas estrategias que no sólo se cohesiona el grupo sino que la “competencia” entre los miembros, y la propuesta de temas para estos fotomandaos, también tienen relevancia con respecto a una “socialización de la estética”. Y todavía más, a una especie de meritocracia visual-social .
Ahora bien, lo más interesante es la declaración final: “Internet es el medio, lo importante es acabar en el bar” y es justamente donde quiero “acabar” con algún grupo de “flickeros”.

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¿Flickr como institución de legitimidad fotográfica?

Un poco antes de salir de vacaciones, en una de esas rondas interminables por la “blogosfera” me encontré con este post. El compa éste elabora un alegato lleno de rabia contra lo que él llama “la escena fotográfica en internet” y carga específicamente contra Flickr ya que señala que “las personas deben saber cómo hablar y sobre qué hablar. esto usualmente requiere leer libros y tener presente la historia del medio, un reconocimiento consciente de las decisiones estéticas y las intenciones del propio trabajo”. Por lo tanto señala: “Flickr, como un medio para ver trabajos, hace renunciar (abdicates) al artista de toda responsabilidad sobre estas cosas” para continuar: “no sólo Flickr libera al artista de esas responsabilidades sino que droga a la persona con la popularidad y la adulación por puras decisiones estéticas”. Continúa su alegato refiriéndose a la importancia que tienen las series más que las imágenes aisladas y cómo el diseño de Flickr prima “cuáles fotografías son las más placenteras visualmente”. La reflexión, más allá de mi particular punto de vista, me parece interesante por dos razones:

1. La persona que lo hace es estudiante de fotografía, es decir, es parte de lo que Bourdieu llama la “esfera de la legitimidad”. El mismo Bourdieu en su Un arte medio apunta: “Si ciertos sistemas de significaciones son objeto de una dedicación “ritualizada” y devota, la existencia de obras consagradas y de todo un sistema de reglas que definen el acercamiento sacramental supone una institución cuya función no es solamente transmitir o difundir, sino también legitimar” (p. 164). Esto genera una pregunta: Los sitios de difusión masiva (al menos en potencia) de fotografías (como Flickr), que parecen generar sus propias dinámicas y reglas, ¿están poniendo en peligro la legitimidad de la fotografía “artística”?

2. Siguiendo con Bourdieu que dice que “la fotografía más insignificante expresa, además de las intenciones explícitas de quien la ha hecho, el sistema de los esquemas de percepción, de pensamiento y de apreciación común a todo un grupo” y pasando por alto la evidente reflexión de que sitios como Flickr no son un grupo cohesionado sino una infinidad de grupos entrelazados y sobrepuestos, ¿Están sitios como Flickr convirtiéndose en instituciones de legitimidad de la fotografía y lo fotografiable?
Interesante creo yo

Estudio sobre Fotologs en Chile

Es curioso cómo se generan ciertas sinergias que llevan a ciertas geografías a convertirse en las que aportan una mayoría de usuarios a ciertas plataformas tecnológicas (el uso de “ciertas” es intencional, que conste). Dos casos muy claros son el de Orkut con Brasil y de Fotolog.com con Chile (es interesante la participación tan activa de los chilenos también en Flickr y en otras plataformas de distribución-exhibición de fotografías, creo que debería ir a hacer trabajo de campo por allá, ¿Miguel, me invitas como investigador adjunto?). Recién se publica un estudio sobre los fotologs en Chile (que parecen ser un boom tremendo entre los jóvenes), aquí está la nota de un diario de televisión y aquí el blog en donde aparecen algunos datos del estudio; Miguel Arias, investigador principal del proyecto (quien amablemente me envió más información sobre el mismo) comenta varias cosas interesantes y está en sintonía con mi propuesta de trabajo con su interés por la “construcción del individuo” a partir del uso y puesta en escena de fotografías digitales (aquí la página de su consultora y aquí el de la universidad donde trabaja). Ahora bien, aunque supongo que la investigación está en una primera fase de corte cuantitativo para trazar un mapa general, y aunque no compartimos algunos presupuestos epistemológicos (por ejemplo, a mi me interesaría elaborar investigaciones de corte etnográfico que nos pudieran dar datos de cómo se integran estas prácticas fotográficas en la vida cotidiana de dichos jóvenes y como se co-constituyen las subjetividades a partir del uso de los dispositivos tecnológicos como cámaras, móviles e Internet, etc.), algunos de los datos que presentan son interesantísimos: Por ejemplo el hecho de que en diferentes regiones (En Chile más que provincias hay regiones) haya diferente objeto de las fotografías (en unas hay más fotos de grupo, en otras más personales), que haya más mujeres que hombres y que el “retrato personal” sea, en un porcentaje muy alto, la imagen más difundida (que no por “obvio” el dato carece de importancia). A mi en lo personal me hubiera gustado ver más datos sobre los comentarios que se dejan, la plataforma y sus posibilidades (y limitantes), un análisis de “redes” (al estilo Wellman), y el tipo de equipamiento tecnológico en relación a las prácticas. Estoy seguro que en próximos estudios y fases contemplarán aspectos más específicos. Si algo hay que reconocerle al estudio es que es eso, un estudio, una investigación, que genera datos (aunque en lo personal la metodología no acabe de convencerme y espero comentarlo con Miguel personalmente) y eso es lo que hace falta en esta era “2.0” de puros discursos y promesas: datos empíricos que nos den luz sobre cómo se insertan estas tecnologías en nuestra vida cotidiana. Por ello merecen una felicitación y vaya un abrazo hasta Chile.

 

Privacidad, leyes, ética y cabello rosa

Lo interesante de Flickr es que me parece que es una plataforma en donde se ponen en juego, en algunas ocasiones de manera abierta, las “controversias” en torno a la fotografía. Por ejemplo me encontré esta discusión (de la cual podría extraer un montón de preguntas de investigación), para los que no la quieran leer completa, la cuento. Resulta que un chaval pone un par de fotos de una chica en un foro y pregunta si alguien la conoce. La chica, que tiene un look del cual es muy difícil abstraerse, resulta que vive y pasea por el centro de Madrid y por lo tanto montón de gente la ha visto (y más de uno la ha fotografiado). Entonces, otra chica que pertenece al grupo de Flickr, un día se encuentra en una fila del cine a la del cabello rosa (para los que sigan pensando en que hay un online y un offline) y como conoce la discusión, se la cuenta, la chica edl cabello rosa se mosquea y le dice que no tienen derecho a hacerlo y que flipa. A partir de ahí, un foro que comenzó casi como una puesta en escena de cupido, se transformó en una discusión legal y moral sobre la privacidad, la fotografía, el arte y, aunque no se menciona, en última instancia Flickr mismo como plataforma social y su papel en las luchas simbólicas. Interesantísimo la verdad, de ahí, podrían emerger algunas preguntas interesantes:
¿Qué es lo público y lo privado y cómo se ha reconfigurado a partir de la emergencia de la “cultura digital” de la imagen?
¿Big Brother social o panóptico digital? (¿por qué la discusión es sobre un grupo de aficionados a la fotografía a los que les llama la atención una chica y no sobre las cámaras de seguridad que están en todos lados?)
¿Cuál es la ética de la imagen? (¿Debería haber alguna?)

Fascinante sin duda.

P.D. Ya tengo mi primer grupo en Flickr, veremos si hay alguien a quien le interesa. Se llama

Sensualidades Urbanas.

Actualización:

Bueno, parece que estoy discutiendo temas de actualidad,  en El País apareció una pequeña nota sobre los derechos de las personas sobre su imagen en Internet.

El objeto de lo fotografiable (un ensayo en capítulos)

Estoy trabajando un pequeño ensayo sobre el objeto de lo fotografiable, ya he ido anotando por ahí alguna cosa y quizá el ensayo se componga de una serie de posts-apuntes, todo esto con el objeto de ir “enfocando” mi proyecto de tesis.

En este momento me pregunto por el proceso de fotografiarse a sí mismo. ¿Cómo uno el o la fotógrafo(a), se convirtió en el objeto de la fotografía? Elisenda apunta alguna cosa interesante al respecto de los Ego-shots. La primera cuestión tiene sin duda una implicación económica que, por ejemplo en el trabajo de Bourdieu (2003), queda clara: sólo es fotografiable aquello que tiene un valor funcional con relación a la memoria y por lo tanto funciona como elemento para la cohesión de un grupo (cuestión en la que otros autores como Chalfen 1987 o Slater 1999, coinciden). Por poner un ejemplo tradicional, las fotos de bodas no sólo sirven para “recordar es vivir” sino que tienen la función de mostrar y de-mostrar la pertenencia a un grupo (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.). Eso de “gastar fotos” en cosas que no representan nada especial en sí mismas (por ejemplo en su libro Bourdieu lo ejemplifica con la foto de una hoja), no tiene sentido para la idea de fotografía tradicional[1]. Ahora bien, con la fotografía digital parece haber una transformación de lo que se considera digno de fotografiarse. La cuestión radica me parece, más allá del objeto fotografiable,  en la idea de la práctica fotográfica. Es ahí donde lo digital está generando una nueva conceptualización. Es decir, quizá el traslado no sea tanto en el objeto de lo fotografiable (de una boda a una hoja), como en la práctica fotográfica que se ha despojado de su carácter ritual y se ha insertado en prácticas de orden y sentido (por ejemplo la accesibilidad y coste cero que implica la fotografía digital una vez teniendo el equipo, hace que lo importante sea el disparar, más que a lo que se dispara). El producto final no sería entonces un objeto permanente de memoria y pertinencia sino el reflejo de una práctica cada vez más cotidiana que es el fotografiar y por lo tanto reflejar la cotidianeidad de quien la practica. En ese sentido, las fotografías de uno mismo serían no tanto una re-presentación de una persona tanto como la demostración de una pertenencia (en este sentido sí), a un grupo que desarrolla una práctica (¿pertenencia reconocida y consciente?). Ahora bien, habría que considerar esta práctica en un complejo entramado de relaciones: económicas (una práctica casi como de consumo), políticas (del cuerpo, de la responsabilidad), de sentido (la imitación de la imagen publicitaria, la representación de la “realidad” ), sociales (el compartir las fotografías en plataformas como Flickr), estéticas (¿cómo se define una buena fotografía?) y sobre todo, en la “puesta en escena” en donde el cuerpo vuelve a ser el terreno de las luchas simbólicas (joder, el espíritu de Bourdieu me persigue).

Otro elemento a considerar es “el guión” (diría Adolfo) que propone la práctica de fotografiarse a si mismo incorporándola en forma de pequeños espejos en los móviles para que el autorretrato esté en el ángulo de visión correcto o en programas de “autorretrato” para las cámaras pequeñas. Y por otro lado la socialización de la práctica (por ejemplo las fotos de uno mismo con el uso de espejos) hace que ésta se refuerce institucionalizándose (¿una sociología de las prácticas?). Vaya, por aquí hay algún elemento creo. Continuará…..


[1] Es evidente que me refiero a la fotografía no profesional ni especializada sino al uso de la cámara en cualquier hogar medio.