La rebelión de los fotógrafos y fotógrafas: Instagram, identidades y acción.

Antecedentes

La historia está más que difundida. Instagram, la principal “app” para la exhibición e intercambio de fotografía en los teléfonos móviles anunció el cambio de sus términos de uso y, con un lenguaje poco hábil, encendió una chispa que no hizo sino crecer entre los usuarios que entendieron que, a partir del 16 de enero, sus imágenes podrían ser vendidas a terceros (y curiosamente todo el mundo pensó inmediatamente en la publicidad). Historias de franca oposición por parte de los usuarios de una plataforma ha habido muchos, en Facebook cada vez que cambian la privacidad, por ejemplo. Pero también recuerdo cuando Flickr fue adquirida por Yahoo o cuando, también en Flickir, hicieron públicas las API (ver Vayreda y Estalella, 2007).

La fotografía digital: un campo en tensión. Continue reading

About photography materiality and online/offline liminality

I just came back from the EASA conference in Maynooth, Ireland. Along with Elisenda Ardèvol, we presented our theoretical framework (practice theory) and my research on digital photography practices at the workshop: “The Rewards of Media“, organized by John Postill and Philipp Budka. So far, so good. Interestingly, the best came once the conference was over (not only for the wonderful night with friends at the Market Place, the surprises and then the great pub discussion about the relationship between Catholicism and cultural common features, Thanks Paco!), but because I was able to see and talk with some photographers at the “Peoples Photography Ireland“, a public exhibition of camera club photographers.

Although in my work I haven’t been able to work directly with institutionalized amateur photographers (since actually, what I propose in my dissertation is that flickr is becoming one mayor bridge between photography institutions and a wide range or photographers, from snapshotters to amateurs and professionals), it was very interesting for me to see them in action. I was expecting to find some “Dublin flickr group” exhibiting but it seems that only “old fashion” clubs were participating. Of all the thoughts that came to my mind, there’s one I want to make here.
We have been discussing for ages the problematic relationship between the concepts of online and offline in the Internet Studies. But what was very interesting for me watching the exhibition, was to see how digital (sometimes online) practices had intermingled, in a playful way, with the material and physical exhibition, materiality that, by the way, permeated some of the characteristics of online photo platforms (galleries in flickr, face”book”, etc.).  I’ll show some examples of it with few comments. Continue reading

Fotografiar no es lo mismo que tomar una foto

Disclaimer

No es mi área de conocimiento ni mi estilo de escritura pero me aventuraré con este texto freestyle. Cobijado, espero, por mi trabajo de campo y mis reflexiones personales. Los expertos en la materia perdonen la intromisión.

No citaré ni a Barthes, ni a Benjamin, ni a Bourdieu, ni a Wells, ni a Sontag, ni a Freeman, ni a Berger, más que nada para no comprometerlos. Pero los he leído a todos y espero algo se me haya pegado

Alguien me dijo con respecto a una imagen: “me tomó una foto”, y yo pensé, quizá valga la pena elaborar, a nivel teórico, la distinción entre eso y “me fotografió”. Apunto algunas cosas que pienso describen cada acción para después articularlas en una reflexión más cercana a mi trabajo.

Fotografiar

Quien fotografía no sólo establece una relación técnica con la “realidad” a través de un dispositivo de visión, opta por ello con consciencia y reflexividad. Al hacerlo, se mira a sí mismo. Lo que está en juego no es sólo la re-presentación de lo que se fotografía sino la percepción personal sobre ello. La re-interpretación de lo que se ve mediante lo que se percibe. Las decisiones de encuadre, luz, momento (¿decisivo?) y el objeto a fotografiar son todas decisiones que conectan el ojo con lo que se fotografía a través de la cámara. Esta conexión pasa por la cabeza, por el corazón, y, en muchas ocasiones, por las vísceras).

Fotografiar es convertir el acto de hacer “click” en un pronunciamiento sobre la vida. Fotografiar es buscar una intención, es plasmar, en ese pequeño cuadro resultante, no sólo un momento que dura fracciones de segundo, sino un deseo de abandonarse, de entregarse a él. Mediante una ecuación de reciprocidad, esa entrega también busca poseer, perpetuar, eternizar. Para fotografiar no hace falta una cámara, basta la intención de dicha posesión, basta con el ojo, incluso con la imaginación. Muchos de los fotógrafos con los que he hablado lo dicen: “me gustaría tener una cámara integrada al ojo para poder fotografiar las cosas que veo y que me interesan”. Quien fotografía está por encima de la técnica, la domina sólo para obtener resultados más cercanos a lo que imagina. Lo que desarrolla es una forma de mirar el mundo, de entenderlo de manera visual, de encuadrarlo, de organizarlo, de darle una continuidad espiritual basada en la visión. Quien fotografía, genera una nueva ontología para los objetos de sus imágenes. Se basa, no en uno, sino en todos los sentidos, en su intuición y en su necesidad de trascender el momento y reformularlo a través de una práctica. Cuando esa mirada, esa interpretación y esa complicidad, es clara, se solidifica en la imagen resultante junto con el objeto fotografiado. Como el perfume que flota en el aire después de que haya pasado quien lo portaba, dejando una prueba inequívoca de su presencia. Cuando se fotografía, en la imagen casi puede sentirse la respiración de quien hizo click, los pensamientos que cruzaron por su cabeza, su cuerpo transmutado en la cámara, sus deseos, su relación, real o imaginada, con el objeto. Continue reading

“¿Vienes con libreta o con cámara?”

Todavía estoy aturdido y emocionado. Ayer fue mi “entrada offline” al campo (dejar el ordenador y ponerme las botas, literalmente, era algo que me apetecía mucho). Salí en una maravillosa excursión por unos pueblos de Catalunya (Banyoles, Castellfollit de la roca y Besalú) con el grupo de flickr con el que quiero trabajar. Dado que ya había presentado mis credenciales como investigador, esta primera reunión era muy interesante porque le pondría cara a las personas detrás de las fotos (y ellos a mi, lo cual no deja de ser también una responsabilidad). Tomé algunas fotos (pocas) y algunas notas (menos de las que hubiera querido) y se dieron cosas interesantes, los miembros del grupo bromeaban todo el tiempo cuando sacaba mi pequeña libreta “uy, ya está apuntando algo” (y por supuesto más de uno me fotografió en el acto. Será un trabajo de campo divertido y con retos metodológicos interesantes (empezando por el hecho de que todos me parecieron personas majísimas y con algunos de ellos sentí una conexión inmediata, al punto de que ya los siento colegas y esto debo reflexionarlo a la luz de mi trabajo). En cualquier caso, el día pasó de manera agradable e interesante (excepto porque en el rio me caí sobre una ortiga y todavía me duele la mano, supongo que los antropólogos estarían orgullosos de mi). En algún momento, me acerqué caminando a D, con quien ya había cruzado un par de correos, me miró y con una sonrisa irónica de complicidad me dijo: “vienes con cámara o con libreta” en franca alusión a si venía como parte del grupo o como investigador. Si bien es cierto que no dejaré nunca de ser “el de la libreta”, creo que parte importante de mi etnografía será tornarme en “el de la cámara” y ayer empecé.

Flickr como red social (algunas estadísticas)

Me encontré con un estudio sobre redes sociales (impresionante: 120 millones de perfiles, más mujeres que hombres) y me clavé con Flickr porque es en lo que ando actualmente. Datos interesantes en esta tabla: La edad con mayor número de usuarios es de 25 a 34 años,  con una ligera mayoría de hombres que se va incrementando con la edad (más usuarios hombres mayores de 34 años). Sin embargo, en la primera franja de edad (14-17), el número de mujeres es casi el doble y esta diferencia se va invirtiendo con la edad. Ahora bien, la pregunta es, si esas mujeres, que son el doble, siguen haciendo fotografías y colgándolas (el estudio dice que lo hacen más en facebook y MySpace) ¿qué sucederá en unos años? Fotografía y género, interesante combinación.

Red / Edad

14-17

18-24

25-34

35-44

45-54

55-64

65+

Flickr

137.053

562.762

787.034

355.703

155.119

55.791

14.635

Flickr (Mujeres)

87.720

303.941

363.220

139.090

60.707

19.871

5.113

Flickr (Hombres)

44.170

235.015

398.061

205.631

89.587

33.994

8.998

Flickr (Género desconocido)

5.163

23.806

25.753

10.982

4.825

1.926

524

El “fotógrafo” de la playa

Lo pensé mucho, por un lado estoy haciendo una tesis al respecto y por supuesto que como dato, lo que vi me resultó por demás interesante. Pero por otro lado, es difícil mantener cierta distancia cuando se ven estas cosas. La historia es que el finde pasé por la Barceloneta y atrás de mi estaban dos chicas muy atractivas haciendo topless (cosa por otro lado de lo más normal). Después de darme un chapuzón de buena fe (porque seamos sinceros, el agua se ve limpia pero aguas vemos, contaminaciones no sabemos), me di cuenta que un señor se había puesto atrás de mi, cerca de las chicas pero a sus espaldas y les estaba tomando fotos con su móvil. Aunque lo hacía con cierta discreción (ponía el teléfono cerca de su mochila de manera que no era evidente lo que hacía), desde mi perspectiva podía observarlo perfectamente. Total que decidí ponerlo en evidencia y fui yo el que le tomé una foto a él. Abiertamente, me acerqué, se la tomé, me vio cuando lo hacía y regresé a mi lugar. Minutos después, el señor este se iba y las chicas no se enteraban de nada. Seguramente el tipo tiene su colección, ya sea personal o en la red y, nuevamente los debates sobre la imagen y la privacidad se detonan. De cualquier forma, me pareció que lo menos que podía hacer era “exponerlo” y subirlo aquí.

Sobre unos niños, la foto y una pantalla

Estuve unos días en Angahuan, México, haciendo el “scouting” para el documental de una amiga catalana junto con el compa Enrique. En una mañana fotogáfica, encontramos a unos niños que divertidos nos hacían muecas. Nos acercamos a tomarles fotografías (aquí una de ellas):

Purépechas II

Después de una o dos fotos, les llamó la atención que viéramos la cámara. Lo notamos y nos acercamos a enseñarles la pantalla. Su sorpresa y encanto fue tal que a partir de ahí, y por unos 20 minutos, su juego consistió en posar y ver el resultado en la pequeña pantallita de nuestras cámaras. Haciendo cosas y caras cada vez más audaces y estrambóticas. Observarlos fue un ejercicio por demás interesante por varias razones pero principalmente por la relación entre “actuación” y visibilización (¿material?) de dicho performance. Otra vez, esto no es nada nuevo, muchos fotógrafos cargaban con una polaroid en sus viajes para darle una foto a la persona que fotografiaban, un poco por respeto, un poco como reconocimiento. Sin embargo, el observarlos viéndose y probando cosas nuevas, casi en “tiempo real”, me dio muchos elementos para pensar la relación entre rapidez (temporalidad), materialidad (pantalla) y performatividad (elementos que darían en conjunto una práctica, la de fotografiarse-verse-posar-ajustarse-fotografiarse. Práctica sobre la que hemos escrito bastante pero que, al menos yo, nunca había observado tan claramente como con esos chavitos que quizá nunca habían visto una cámara digital. Me encanta mi trabajo de campo: