El “fotógrafo” de la playa

Lo pensé mucho, por un lado estoy haciendo una tesis al respecto y por supuesto que como dato, lo que vi me resultó por demás interesante. Pero por otro lado, es difícil mantener cierta distancia cuando se ven estas cosas. La historia es que el finde pasé por la Barceloneta y atrás de mi estaban dos chicas muy atractivas haciendo topless (cosa por otro lado de lo más normal). Después de darme un chapuzón de buena fe (porque seamos sinceros, el agua se ve limpia pero aguas vemos, contaminaciones no sabemos), me di cuenta que un señor se había puesto atrás de mi, cerca de las chicas pero a sus espaldas y les estaba tomando fotos con su móvil. Aunque lo hacía con cierta discreción (ponía el teléfono cerca de su mochila de manera que no era evidente lo que hacía), desde mi perspectiva podía observarlo perfectamente. Total que decidí ponerlo en evidencia y fui yo el que le tomé una foto a él. Abiertamente, me acerqué, se la tomé, me vio cuando lo hacía y regresé a mi lugar. Minutos después, el señor este se iba y las chicas no se enteraban de nada. Seguramente el tipo tiene su colección, ya sea personal o en la red y, nuevamente los debates sobre la imagen y la privacidad se detonan. De cualquier forma, me pareció que lo menos que podía hacer era “exponerlo” y subirlo aquí.

8 thoughts on “El “fotógrafo” de la playa

  1. Bueno, la verdad es que viendo al pobre tipo, no hubiera aguantado ni eso, sólo hace falta verlo. En fin, quizá algún día la policía, además de buscar carteristas, también cargue contra tipos como este.

  2. La verdad es que es un poco – no, no un poco – muy patetico. No sé si yo hubiera tenido el valor de decir algo porque siempre es facíl decir eso desde la distancia. Pero me parece genial la acción de sacarle una foto a él. Lo hiciste por lo menos en abierto o también con la camara escondida?

  3. No, no, no, fíjate en la foto, le puse el móvil en la cara, fue una especie de: “ojo, tú ves pero también eres visto, ten cuidado”. Y si, patético el compadre ese.

  4. Los móviles son un peligro y la verdad, me parece genial que hicieras algo como lo que hiciste para que engendros como ese puedan llegar a atisbar lo que significa la pérdida absoluta del derecho al honor y a la intimidad, incluso en lugares públicos. Que parece que ahora si estas en la calle das permiso para que difundan y reproduzcan tu imagen para siempre…

    Hay una historia que a lo mejor te resulta curiosa (y cruel), e ilustrativa.
    En una ciudad pequeña hubo una fiesta solo para mujeres con show de streapers masculinos. Una chica subió y le hizo una felación a uno de los boys creyéndose tapada por una toalla.Pero el boy decidio levantar la toalla y mostrar lo que ocurria al público en general. ¿Qué paso? Pues que lo habían grabado 100 personas con cámaras y móviles, y que no contentas con eso lo distribuyeron por internet, móviles, etc.
    Al final a esta chica la echaron del trabajo porque en una ciudad pequeña todo el mundo acaba conociendote… Creo que se ha mudado…

  5. Hola C.
    La cuestión, desafortunadamente, es más compleja de lo que parece. La cosa se complica aún más ¿Qué pasa con las cámaras de seguridad? esas cámaras están cada vez más por todos lados (en el metro, en las plazas, en las oficinas) y a nadie parece importarle porque son “para la seguridad de los ciudadanos” y están en “lugares públicos” (aunque hay muchos casos en donde dichas imágenes también se difunden). Y por otro lado, cada vez más personas tienen una cámara en el bolsillo todo el tiempo por lo que, ver una cámara que nos apunta, es cada vez más cotidiano y “normal”.
    Ahora, en cuanto a la anécdota (desafortunada sin duda), es un claro ejemplo del porqué las personas tenemos que pensar sobre la fotografía en la vida cotidiana y tomárloslo en serio (ya ves, yo hasta una tesis escribo sobre esto😉. En este caso ¿quién tiene que responsabilizarse? ¿El bar por permitir entrar con cámaras? (a mi en Moscú, en la tumba de Lenin, me hicieron dejar hasta mi móvil) ¿La gente? (por una especie de “pacto social” estilo: “lo que pasa aquí se queda aquí”) ¿La chica? (por hacer algo “privado” en un lugar “público”) ¿Internet? ¿Las empresas de tecnología? La cosa es complicada sin duda. Gracias por el comentario y esperemos que la chica esté bien ahora.

  6. Supongo que no existe una única responsabilidad, que todo el mundo tiene su parte de culpa. Sinceramente, por alejado de mi realidad, el caso de esta chica me hizo ser consciente de que la concepción tradicional del derecho al honor y a la initimidad no nos protege en absoluto de las intromisiones, hoy por hoy.
    Mi opinión es que esa chica no fue muy lista desde luego, pero que el hecho de cometer un “error” en un lugar público no da derecho a que un ente indefinido integrado por gente anonima destruya la vida de nadie, por muy grave el error ni por muy público que fuera el lugar.

  7. Pingback: La ceguera del sujeto fotografiado « Tesis-Antítesis

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