Cuerpo privado, imagen pública (nuevo artículo en línea)

Ya está en línea un artículo que escribimos Elisenda Ardèvol y yo sobre los autorretratos para un monográfico especial sobre La presentación social del cuerpo en el contexto de la globalización y la multiculturalidad en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Aunque tiene algunos puntos en común con el capítulo sobre autorretratos del libro, también está escrito de una manera distinta por lo que son bienvenidas las críticas y comentarios. El resumen es el siguiente:

El artículo propone una reflexión sobre el autorretrato como práctica cada vez más extendida en Internet, no sólo para la presentación del usuario en los contextos sociales de interacción, como las fotos que acompañan el perfil personal en las redes sociales, sino también como práctica creativa, lúdica o auto-reflexiva sobre sí, el cuerpo y la identidad personal. Para algunos autores, la práctica del autorretrato está relacionada con formas de control y empoderamiento, especialmente en el realizado por mujeres, mientras que para otros se trata de la popularización de la exploración de la identidad personal antes circunscrita prácticamente al ámbito de la experimentación y expresión artística, o bien puede entenderse desde una perspectiva psicológica, como una práctica terapéutica de transformación personal. En todo caso, esta práctica de autorretrato íntimo, vinculada generalmente a la narrativa cotidiana personal pasa a ser, a través de internet, una práctica pública que puede tener una amplia audiencia y destinada a la interacción social. En este sentido, podría entenderse también como una nueva forma cultural de presentación social de sí que conllevaría un trabajo de performación de la identidad personal de un modo relacional, ya sea como una actuación pública del yo o como resultado de una práctica performativa sobre el propio cuerpo.

 

 

 

Nota sobre la visualidad, la fotografía y los asesinatos

En la película Antes de la lluvia, un film que me causó un especial impacto en su momento, el personaje que interpreta Rade Serbedzija, un fotógrafo Macedonio afincado en Londres que regresa a su tierra a cubrir el conflicto para la prensa, aburrido de que no pasara nada digno de fotografiar, le expresa su consternación al líder del grupo armado con el que está pasando tiempo. Acto seguido, el líder manda traer a un prisionero y lo ejecuta delante del fotógrafo para que tenga algo que fotografiar.

Ya he adelantado algunas preguntas, más que reflexiones, a propósito de un incidente en el metro de la Ciudad de México.

El otro día hubo un tiroteo en Nueva York y una colega me apuntó al hecho de que habían aparecido en Instagram algunas imágenes sobre el hecho. Más allá de la reflexión que se pueda hacer en torno al llamado periodismo ciudadano y cómo los ciudadanos que se encuentren cerca de hechos noticiosos podrían, con la ubicuidad de los teléfonos con cámaras (y ahora conexión a Internet), convertirse en reporteros, mi interés se centra en la relación entre lo visible y lo fotografiable.

Estamos generando una nueva relación con lo visual en donde todo es fotografiable, aun más, pareciera que todo debe ser fotografiado y ahí radica un cambio que habría que seguir. Habría que elaborar una genealogía de la visualidad documentada y generar una discusión ética sobre ello, especialmente porque Internet está, cada vez más, posibilitando -y me atrevería a decir, canalizando y generando- que esa visualidad documentada se convierta, a través de los algoritmos de búsqueda, en una base de datos “total” (en el sentido Goffmaniano de “institución total”). Y me preocupa porque, a diferencia de un reportero gráfico que está cumpliendo con su deber de informar, a pesar de la dificultad que tienen de ser testigos de situaciones humanamente terribles (no se pierdan esta interesante nota de The Guardian al respecto), la idea de que todo debe ser fotografiable, mezclada con el hecho de que las plataformas de redes sociales basan su dinámica en el éxito y reconocimiento “social”, pueden hacer que las cuestiones éticas pasen a segundo plano. Esta cuestión no tiene que ver con una moralina o una censura de las imágenes per se sino con algo más profundo sobre lo que deberíamos reflexionar como sociedad, porque quizá algún día, alguien se aburra de no tener nada que fotografiar y subir a su instagram.

 

 

 

Creation and Control in the Photographic Process (New article online)

After of what could be seen as ages (we completed the first draft in 2010), the paper that Eric T. Meyer and I wrote for Photographies is finally published (online first). This is a very special paper for me because it is the first peer-reviewed paper, in English, that I signed as a first author. I want to publicly thank Eric, first because although the paper was equally written by the two of us, he was as kind as letting me sign first while he is the one with the astonishing academic trajectory. And second because his detailed corrections, ideas and experience shaped the paper in its final form (fixing my mistakes and handicapped use of English language). I also want to thank the editors: Liz Wells and Martin Lister for their patience, and specially Martin for his comments, support and kindness. Also, I have to mention the great work of Melanie Smith as the responsible for the edition.

Here’s the abstract and the link to the article. And here’s the link to the postscript in case you’re interested in the text.

This article underlines some aspects that relate, on the one side, to the technological devices necessary to photography production and, on the other, the kind of practices that shape and are shaped by those devices. It discusses how those relationships have shaped different visual regimes. Based on theoretical approaches like Science and Technology Studies (STS) and the Socio-technical Interactions Network (STIN) perspective, the article starts with a brief historical description focusing on the production of photos as a three-step process:

1) infrastructural elements of image production; 2) technologies of processing images; and 3) distribution/showing of images. It is proposed that photography has had four moments in this history. Finally, the article discusses the latest socio-technological practices, and proposes that the iPhone is the best example of the kind of devices that are possibly opening a fifth moment in photography technologies.

Adenda a “De la Cultura Kodak…” Vol. I

Para Jordi V. Pou, por sus iluminaciones emic y por el germen de amistad.

(aquí el post en pdf)

Debo comenzar con una confesión ¿Quién sería yo si no hablara de mi subjetividad cuando hablo de mi trabajo? Esa es, finalmente, “la voz” de la que hablaba mi directora de tesis al referirse al tipo de escritura que tenía que encontrar y hacer propia, mi estilo. La confesión es que siempre he querido tener una relación epistolar con algún colega con el que tuviéramos posiciones distintas pero un gusto común por debatirlas en el marco del respeto y el interés por el otro. No me desviaré hablando de Sartre, quien es sin duda un modelo a seguir en este tipo de intercambios, en cambio diré que he disfrutado un breve pero riquísimo intercambio con un ya amigo al que nunca he visto en persona.

La historia comienza así: Al anunciar la publicación del libro, alguien llamado Jordi me mandó un twitt interesándose por el texto. Unos días después de publicado el libro, Jordi V. Pou, ahora un contacto en twitter, me envió otro mensaje diciéndome que lo había comprado. Finalmente, unos días más tarde otro breve mensaje me anunciaba que ya lo había leído. Es de agradecerse que alguien se haya tomado la molestia de gastar tanto dinero en tu propio libro pero se agradece incluso más que alguien se tome el tiempo de darte su punto de vista y hacer su crítica. A partir de ello, hemos comenzado una serie de intercambios con un pequeño debate sobre algunos de los puntos señalados en el texto. Con su permiso (el de Jordi y el de ustedes), pondré algunas de mis respuestas a sus amables y certeros comentarios aquí para que la gente interesada pueda sumarse al debate. Continue reading “Adenda a “De la Cultura Kodak…” Vol. I”

Una crítica reflexiva sobre un texto encontrado

Suelo ser profundamente respetuoso del trabajo de compañeros y compañeras académicas que, en algunas ocasiones con mucho esfuerzo, logran publicar sus trabajos. Especialmente sensible y loable me parece el apoyar a estudiantes, desde los primeros grados, en sus aproximaciones al trabajo científico escrito. Sin embargo, hoy criticaré, con todo respeto y en un ánimo constructivo, un trabajo que me encontré publicado en la revista Versión de la UAM Xochimilco (y que conste, yo mismo publiqué ahí uno de mis primeros textos y es una revista a la que le tengo especial cariño por ello). El trabajo en sí se titula: MetroFlog: La sexualidad adolescente en el firmamento tecnológico

Más allá de las críticas generales que puedan hacerse: a su uso de términos como Redes sociales virtuales o prosumidores, sin ningún espíritu crítico, al hecho de que sus principales citas provengan de notas de prensa y no de estudios académicos, y a su uso puntual de referencias de autores sin un contexto más amplio (ver el caso de Barthes), lo que de verdad me preocupa es su nula reflexión ética sobre el uso de las imágenes, abiertamente sexuales, en un artículo académico. No es tanto que este tipo de fotografías no puedan ser utilizadas para ejemplificar la taxonomía que proponen (yo mismo he utilizado imágenes de desnudos en mis presentaciones, aunque nunca en mis publicaciones, y siempre con permiso explícito de las personas que aparecen y toman las imágenes), el problema está en el hecho de que las autoras del texto no se dan cuenta de que esas imágenes no son representaciones públicas (aunque puedan tener acceso a ellas). La fotografía, en Internet, es distinta y lo accesible no equivale a lo público. Si bien en el caso de las imágenes familiares analógicas, éstas se guardaban en el espacio privado que significaba la casa, el hecho de que ahora se utilicen en plataformas tecnológicas de libre acceso no equivale a que sean públicas, incluso si la idea es, como mencionan las autoras y varios hemos dicho en otros textos, ganar capital social a partir de dichas imágenes. Continue reading “Una crítica reflexiva sobre un texto encontrado”

Sobre la investigación visual y la antropología de los medios

(Dado que en el libro dejé fuera muchas reflexiones y pasajes que podrían resultar útiles para la discusión, los rescataré y pegaré por aquí por si a alguien le resultan de utilidad). Este fragmento es parte del primer capítulo metodológico).

La etnografía ha incorporado, no sin debates importantes, diversos instrumentos para la recolección de datos. Banks (2010) apunta la relación paralela entre la profesionalización de la antropología, la sociología y la fotografía al señalar que la fotografía: “por su aparente verosimilitud, se ligó rápidamente a varios proyectos sociológicos y gubernamentales diseñados para objetivar y, en ocasiones cuantificar, las diferencias entre las personas individuales y entre grupos de personas (p. 43).

La cámara, desde sus inicios, primero la fotográfica y después las de cine-video, ha sido utilizada para la generación de conocimientos socioantropológicos, no sin un constante debate sobre dicha utilización (Becker, 1974; Edwards, 1992). En Antropología se ha generado incluso una subdisciplina[1], la Antropología Visual[2] que, como área de conocimiento: “explora la imagen y su lugar en la producción y transmisión de conocimiento sobre los procesos sociales y culturales, a la vez que intenta desarrollar teorías que aborden la creación de imágenes como parte del estudio de la cultura” (Ardèvol, 2006, p. 23). Continue reading “Sobre la investigación visual y la antropología de los medios”

Encuentros // Sobre la muerte y la fotografía

Hay encuentros que tardan un tiempo absurdo en darse. Después de cuatro años de investigación sobre prácticas de fotografía digital, después de defendida la tesis, y a unas horas (literalmente) de que se hubiera publicado el libro, recibí un correo de Pedro Vicente, un investigador sobre la imagen fotográfica que organizó la que quizá sea la mejor conferencia sobre fotografía, desde el punto de vista teórico, que se haya hecho en el estado español. Aunque tengo el libro, resultado de ese congreso,  y que había leído su interesante trabajo, nunca había tenido la oportunidad de conocerlo o charlar con él. Curiosamente fue él quien me encontró a mi a través del programa de un congreso en Londres y de un blog que hablaba de mi trabajo. Nunca es tarde dicen por ahí y me congratulo de nuestro encuentro, en un par de horas de charla ya surgieron varios proyectos para el futuro. Entre muchas de las cosas que hablamos, me contó de una iniciativa sobre la que quiero escribir una nota:

Sobre la muerte y la fotografía

La fotografía postmortem era por demás común a finales del siglo XIX y provenía, como muchas de las prácticas primeras de la fotografía, de la pintura. Quizá el mejor estudio académico que se haya hecho sobre este tipo de fotografías sea el trabajo de Jay Ruby: Secure the Shadow. Death and photography in America. (para un interesante archivo de ese tipo de imágenes ver thanatos.net)

Dentro de una reflexión ontológica sobre la fotografía, en relación a la muerte, lo real y la memoria, Sontag apuntaba que todas las fotografías eran memento mori porque gracias a ellas se participaba de la “mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad” de las personas o cosas fotografiadas. Barthes lo apunta con incluso mayor dramatismo al decir que la fotografía “produce muerte tratando de preservar la vida”.

Sin embargo, en un plano más estético/funcional, la práctica de fotografiar personas muertas había servido tradicionalmente como una forma de tener una imagen para recordar a quien había fallecido que, en el siglo XX, parecía haber desaparecido (o al menos se había relegado a un plano privado y no publicitado).

Lo interesante de la fotografía postmortem, al menos en el caso de los niños, era esa búsqueda por parte del fotógrafo de representar la muerte como un sueño profundo (independientemente de proyectos como el de Andrés Serrano que representaban la muerte de niños precisamente en su trágica crudeza, dejo el enlace pero ojo al abrir, no son imágenes agradables). La muerte como sueño, la imagen como recuerdo.

Esta pequeña introducción es para enmarcar la emergencia de nuevos tipos de proyectos como Memento de Sarah Schorr que intenta, a través de la imagen fotográfica, ayudar en el proceso de duelo por una muerte cercana. Y el otro, comentado por Pedro Vicente es el llamado: Now I lay me down to sleep en el que un grupo de fotógrafos realiza imágenes de padres con sus bebés recién fallecidos o a punto de morir. Son retratos profundos y sensibles que, a diferencia de los del siglo XIX, buscan representar pequeños instantes de vida, no de muerte, no de sueño. El fundamento del proyecto es la ayuda que prestan a las familias a no olvidar, a mantener el recuerdo y así ayudar en el proceso de duelo. Como lo mencionan en una nota televisiva sobre el proyecto: “Las imágenes prueban que estuvo aquí…un testimonio de su vida y de lo que su vida significó para nosotros”.

Viejas prácticas en nuevos formatos y, sobre todo, con nuevos usos ya que, aunque la memoria sigue siendo fundamental, una vida, por muy corta que sea, no parece serlo si no se fotografía.

Sarah Pink’s prologue to “De la Cultura Kodak a la imagen en red”

Sarah Pink, one of the world’s leading figures in Visual Anthropology and Visual Studies, wrote the prologue for my book. Since it is written almost as a review, I reproduce it here with her permission and in English. I want to publicly thank her for her kindness, support and interest.

Prologue 

Sarah Pink, April 2012

Edgar Gomez Cruz’s work responds and contributes to an emergent strand in scholarship around Communications and Media characterised by theoretical and practical turns away from the semiotic and towards the ethnographic, experiential, habitual and non-representational. In doing so it participates in the process of re-defining this field of scholarship in relation to a series of key theoretical and methodological moves that cross social sciences and humanities literatures and invite new interdisciplinary understandings of digital media. The geographer Nigel Thrift’s formulation of non-representational theory, he writes, ‘takes the leitmotif of movement and works with it as a way of going beyond constructivism’ (2008: 5). Such approaches, like that of the anthropologist Tim Ingold, have key critical implications for visual culture studies (see Ingold 2011: 316). They enable us to understand how the relevance of photography in the world goes beyond the visual content of images themselves and is bound up with their relationship with the multiple other things that are on-going in the worlds that they are part of. In this context alternative theoretical approaches have opened up new avenues through which we might comprehend digital photography. Indeed Ingold provocatively poses the question: ‘Should the drawing or painting be understood as a final image to be inspected and interpreted, as is conventional in studies of visual culture, or should we rather think of it as a node in a matrix of trails to be followed by observant eyes? Are drawings or paintings of things in the world, or are they like things in the world, in the sense that we have to find our ways through and among them, inhabiting them as we do the world itself?’ (2010: 16). The same of course should be asked of the digital photograph. Likewise conventional approaches to the study of digital photography through visual content are revised through the turn to practice theory, which has become an influential paradigm in sociology. Practice theory offers an analytical lens that turns away from the focus on culture. Instead as Andreas Reckwitz puts it: Practice theory ‘decentres’ mind, texts and conversation. Simultaneously, it shifts bodily movements, things, practical knowledge and routine to the centre of its vocabulary’ (2002: 259). These theoretical moves thus create a context where we have new and inspiring tools and frames through which to think about digital photography and the persons and things with which it is co-implicated in the world. Indeed to develop a contemporary study of digital photography involves departing from conventional analytical techniques in the study of the image. In doing so it moreover calls on scholars to follow the increasing urge towards working across and beyond the confines of traditional academic disciplines. Continue reading “Sarah Pink’s prologue to “De la Cultura Kodak a la imagen en red””

Imagen de perfil (algunas notas sobre la interpretación de la fotografía)

En estos tiempos en los que la imagen es omnipresente en las sociedades occidentales (y no sólo en ellas), tiempos en los que estamos inundados de mediaciones tecnológicas hipervisuales (que de hecho algunos hasta las estudiamos) vale la pena recuperar una reflexión detonada precisamente por un grupo de imágenes.

Hace unos días participé como “voluntario” (a los colegas de oficina no es fácil decirles que no), en un estudio sobre el cerebro. No quiero reflexionar aquí sobre el proceso, por demás interesante (estar media hora metido en un tubo que escanea el cerebro para después aguantar una prueba que básicamente consiste en elaborar una tarea frente a un monitor mientras recibes descargas electromagnéticas en la cabeza, bien valdría otro post). Lo que quiero apuntar ahora es la forma en la que nos relacionamos con las imágenes. La investigadora principal me regaló un “souvenir”, varias imágenes de mi cerebro….

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