Cuerpo privado, imagen pública (nuevo artículo en línea)

Ya está en línea un artículo que escribimos Elisenda Ardèvol y yo sobre los autorretratos para un monográfico especial sobre La presentación social del cuerpo en el contexto de la globalización y la multiculturalidad en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Aunque tiene algunos puntos en común con el capítulo sobre autorretratos del libro, también está escrito de una manera distinta por lo que son bienvenidas las críticas y comentarios. El resumen es el siguiente:

El artículo propone una reflexión sobre el autorretrato como práctica cada vez más extendida en Internet, no sólo para la presentación del usuario en los contextos sociales de interacción, como las fotos que acompañan el perfil personal en las redes sociales, sino también como práctica creativa, lúdica o auto-reflexiva sobre sí, el cuerpo y la identidad personal. Para algunos autores, la práctica del autorretrato está relacionada con formas de control y empoderamiento, especialmente en el realizado por mujeres, mientras que para otros se trata de la popularización de la exploración de la identidad personal antes circunscrita prácticamente al ámbito de la experimentación y expresión artística, o bien puede entenderse desde una perspectiva psicológica, como una práctica terapéutica de transformación personal. En todo caso, esta práctica de autorretrato íntimo, vinculada generalmente a la narrativa cotidiana personal pasa a ser, a través de internet, una práctica pública que puede tener una amplia audiencia y destinada a la interacción social. En este sentido, podría entenderse también como una nueva forma cultural de presentación social de sí que conllevaría un trabajo de performación de la identidad personal de un modo relacional, ya sea como una actuación pública del yo o como resultado de una práctica performativa sobre el propio cuerpo.

 

 

 

Creation and Control in the Photographic Process (New article online)

After of what could be seen as ages (we completed the first draft in 2010), the paper that Eric T. Meyer and I wrote for Photographies is finally published (online first). This is a very special paper for me because it is the first peer-reviewed paper, in English, that I signed as a first author. I want to publicly thank Eric, first because although the paper was equally written by the two of us, he was as kind as letting me sign first while he is the one with the astonishing academic trajectory. And second because his detailed corrections, ideas and experience shaped the paper in its final form (fixing my mistakes and handicapped use of English language). I also want to thank the editors: Liz Wells and Martin Lister for their patience, and specially Martin for his comments, support and kindness. Also, I have to mention the great work of Melanie Smith as the responsible for the edition.

Here’s the abstract and the link to the article. And here’s the link to the postscript in case you’re interested in the text.

This article underlines some aspects that relate, on the one side, to the technological devices necessary to photography production and, on the other, the kind of practices that shape and are shaped by those devices. It discusses how those relationships have shaped different visual regimes. Based on theoretical approaches like Science and Technology Studies (STS) and the Socio-technical Interactions Network (STIN) perspective, the article starts with a brief historical description focusing on the production of photos as a three-step process:

1) infrastructural elements of image production; 2) technologies of processing images; and 3) distribution/showing of images. It is proposed that photography has had four moments in this history. Finally, the article discusses the latest socio-technological practices, and proposes that the iPhone is the best example of the kind of devices that are possibly opening a fifth moment in photography technologies.

La fotografia digital no s’entendria sense les xarxes socials

Originalmente aquí:

La fotografia digital no s’entendria sense les xarxes socials.

«Instagram n’és l’exemple paradigmàtic, sense la fotografia i sense la telefonia mòbil amb connexió a internet, no podria existir». Però n’hi ha molts altres: «Des de plataformes basades completament en allò visual (Flickr, Pinterest, Instagram) fins a plataformes que no tindrien èxit sense les fotografies (Facebook, Tumblr). I al mateix temps, la participació en aquestes xarxes fa que la gent fotografiï més i, sobretot, busqui fotografiar més perquè les imatges s’erigeixen com la base de la interacció social. Les xarxes socials i la fotografia en xarxa es coconstitueixen», afirma l’investigador de l’IN3 de la UOC.

Del memorable al quotidià

Ara «ja no solament es fotografien els moments memorables, sinó també els quotidians i banals», explica Gómez. Fruit d’això i de la importància creixent de les xarxes socials, l’expert apunta que també està canviant «la nostra relació amb la imatge i, en última instància, amb les persones i el món». Continue reading “La fotografia digital no s’entendria sense les xarxes socials”

Imágenes revueltas: los contextos de la fotografía digital (paper)

Junto con Elisenda Ardèvol Piera, acabamos de publicar un texto en el monográfico sobre Fotografia i alteritats de los Quaderns-e del Institut Català d`antropologia coordinado por Nadja Monnet y Enrique Santamaría.

El resumen a continuación yaquí el texto completo:

Este artículo pretende reflexionar sobre las posibilidades que abre Internet para el estudio de la cultura visual contemporánea a la vez que plantea una serie de cuestiones teóricas, éticas y metodológicas sobre la fotografía digital y su uso para la investigación antropológica. Internet puede considerarse actualmente como uno de los mayores archivos de fotografía o como un banco de imágenes inmenso al cual podemos acceder instantáneamente desde cualquier buscador. Sin embargo, esta perspectiva supone la descontextualización de las imágenes, que aparecen así de un modo revuelto; alteradas.

El tesista “en la Tele”

Cuando era niño, tuve mis 3 o 4 segundos de fama cuando, quizá por un error de producción, el yo que era en ese entonces apareció en un  tremendo close-up en el programa de Bozo, eran los setenta, era la televisión. Muchos años han pasado desde entonces y las canas me colonizan cada vez más. Vivimos tiempos 2.0,  y subiendo, y ahora esto de salir en televisión ya no es tan “cool” como aparecer en los rankings de Youtube.

Pues bien, gracias a la inefable confianza, y “extreme marketing”, del buen compa Fernando, conocí a Cristina, quien encarna (la palabra en español es horrible en realidad) como nadie que haya conocido, lo que es una productora de cultura del Siglo XXI (así en sentido extenso). Gracias a esa carambola dospuntocerezca amistosa, acabé teniendo mis 6:02 segundos de fama (contando la cortinilla). Si atentemos a Warhol, todavía me quedan otros 8:58 que espero tener la oportunidad de tener algún día. Por lo pronto, gracias a Cristina, al equipo de la Malla y a Fernando por darme la oportunidad de “salir en la televisión” 😉

Edgar en la Malla

P.D. WordPress no me deja incrustrar el video y eso quizá signifique que ya tendría que comprarme mi propio dominio. En cualquier caso, es más divertido que lo vean “in situ”.

El poder de la imagen

La semana pasada estuve en un congreso sobre métodos (de investigación) visuales. La charla inaugural estuvo a cargo de Claudia Mitchell. Ella habló de su trabajo en África y cómo, con algunos ejemplos de campo, las imágenes hechas por jóvenes, habían logrado “transformar” algunos de los graves problemas de su cotidianeidad (la falta de seguridad en los baños escolares, la violencia sexual contra las mujeres, etc.) al ser vistas por las autoridades que tomaban decisiones. Otra de las cuestiones ampliamente discutidas en el evento fue la ética de la investigación con imágenes; el derecho a la privacidad de los informantes, la responsabilidad que tenemos, como investigadores e investigadoras, de salvaguardar su integridad, etc.

Justo al final de la semana, recibo tres o cuatro correos preguntándome “si había visto el video del metro”. Preocupado por no entender de qué hablaban, busqué lo que había pasado en la famosa estación de Balderas (de la que cantaba Rockdrigo), vi el video de principio a fin y el horror iba creciendo en mi mientras la cámara se mantenía impasible, inmóvil, frío testigo, ventana del drama.

Mientras que por un lado se discute ampliamente la postfotografía, la muerte de la función indexical de la imagen y la imposibilidad de su uso para la (re)presentación de la realidad, por otro lado, las cámaras de videovigilancia van creando una memoria de lo cotidiano (de sus muchos horrores y sus pequeños placeres): el video de la chica ecuatoriana golpeada por un estúpido en un tren en Madrid, este otro grabado en el DF, una golpiza en Alemania. En fin, una larga lista de “éxitos de youtube”. Una colega que vive en Nueva York me contaba que muchas tiendas están colgando en la pared las fotografías de personas robando, extraídas de los videos de vigilancia, en una especie de “galería pública del desagravio”. Si todas las imágenes de las CCTV pudieran estudiarse, los que hacemos investigación visual quizá tendríamos otra visión del mundo.

Si bien es cierto que los medios tienen (o al menos dicen que tienen) códigos deontológicos, la verdad es que mostrar escenas de cámaras de “seguridad” en la pantalla del televisor o el monitor de tu propio ordenador es como darte una dosis de terror sin anestesia alguna y en cantidades industriales. Una imagen RAW de la realidad en alta resolución. Me pregunto ¿dónde queda la privacidad de la persona que es asesinada? Que su intento e intención haya sido heroica ¿basta para que sus hijos, sus nietos, sus amigos, su familia, tengan que retener en sus retinas y sus memorias estas imágenes para siempre? Estas imágenes nunca pasarían un comité de ética para presentarse públicamente en un congreso. Sin embargo, los medios las amplifican de una manera estruendosa y estremecedora, la combinación de videovigilancia y omnipresencia mediática nos habla de que la imagen, como índice, esa que estaba muerta, dista mucho de estarlo, en todo caso, ha sido apropiada por los poderes para su propia conveniencia. Ahora bien, me pregunto (y quiero pensar) el que hayamos visto estas imágenes, como sociedad ¿nos hará cambiar algo en nuestra vida cotidiana? Espero (por nuestro bien), que, como en los ejemplos con los que inicié; Sí.

Digital Photography and Picture Sharing: Redefining the Public/Private Divide

The text that Amparo Lasén and I started to work for Copenhagen´s AoIR last year is finally published. Thanks Amparo and thanks Larissa.

Here´s the Abstract

Digital photography is contributing to the renegotiation of the public and private divide and to the transformation of privacy and intimacy, especially with the convergence of digital cameras, mobile phones, and web sites. This convergence contributes to the redefinition of public and private and to the transformation of their boundaries, which have always been subject to historical and geographical change. Taking pictures or filming videos of strangers in public places and showing them in webs like Flickr or YouTube, or making self-portraits available to strangers in instant messenger, social network sites, or photo blogs are becoming a current practice for a growing number of Internet users. Both are examples of the intertwining of online and offline practices, experiences, and meanings that challenge the traditional concepts of the public and the private. Uses of digital images play a role in the way people perform being a stranger and in the way they relate to strangers, online and offline. The mere claims about the privatization of the public space or the public disclosure of intimacy do not account for all these practices, situations, and attitudes, as they are not a simple translation of behaviors and codes from one realm to the other.

Social Shaping of Technology, the case of Samsung´s new camera

I read that there’s a new Samsung camera coming out to the market. The special feature this point&shoot camera has is that it integrates a small LCD screen on the front.

Social Shaping of Technology, is an approach that:

In contrast to traditional approaches which only addressed the outcomes or ‘impacts’ of technological change….examines the content of technology and the particular processes involved in innovation…… It explores a range of factors – organisational, political, economic and cultural – which pattern the design and implementation of technology.” (Williams and Edge, 1996).

Vision that is shared by other approaches like  Social Informatics that also suggests:  “We view the design …..not simply as one of artifacts, Rather, the interplay of social assumptions and practices that are reflected in technological design features” (Kling, 1999, p. 213)

I would suggest that, the case of the Samsung’s new camera could be seen as a clear example of these  type of approaches. Although this statement could seem rather simplistic, is based upon a year and a half of ethnographical fieldwork on digital photography practices in Barcelona.

One of the things that digital photography brought to the imaging creation practices is the opportunity, because of the cost-zero once having the equipment, of shoot as many photos as you want (or the battery and card could handle it in one session). This possibility, along with the technical feature of the LCD screen, opened the practice of photography based on “trial and error”  and speeded the whole process. That way, the photographer freed herself of constrains of time and the expertise needed to take desired photographs.  One of the results of this practice was another  that have had exponential rise in recent times: the self-portraits. The design of camera’s software and hardware, tend to facilitate this practice, for example adding a small mirror in cameraphones or incorporating “face detection software” (designed originally for surveillance). With the new LCD screen on the front, the Samsung camera attempts to solve, in a technological way, a common “social” practice.

Now, if that will increase the “narcissism”, that’s another story, and this is not the place to discuss it.

De internet, sirenas, morfinas, virus y radiografías

He tenido al blog un poco olvidado, no sólo porque llevo un par de semanas fuera (a estas alturas hablar del congreso de la AoIR sería poco periodístico y de todas maneras ya todos mis compañeros dijeron algo más interesante que lo que pueda decir yo) sino porque a mi computadora de la oficina le entró un virus tremendo y porque he tenido inmovilizado el brazo. En cualquier caso lo curioso es que mientras algunas personas debatían en Dinamarca sobre si el online y el offline, yo no podía hacer nada online porque mi brazo estaba completemente off the line (chiste malo causado por el abuso en el consumo de ibuprofeno). Rebobino, el primer día de mi visita a Copenhague para el congreso, me resbalé intentando ver el monumento más famoso (y menos bonito hay que decirlo) de toda Dinamarca: la sirenita. Me resbalé con una piedra mojada y caí estrepitosamente mientras los turistas seguían tomando fotos sin querer enturbiar sus vacaciones con la desagradable visión de un mexicano retorciéndose del dolor a sólo unos pasos de la escultura estrella de la visita por la ciudad. Afortunadamente Elisenda (y un taxi) estaban lo suficientemente cerca como para que 20 minutos después pudiera llegar con mi dolor a un hospital que recuerdo como extraordinariamente amable. No haré halago de falsa valentía, el dolor era más fuerte que yo y sólo con ayuda de unos caballitos de morfina pudo calmarse lo suficiente como para que me tomaran unas radiografías y me recolocaran el hombro. En fin, que no disfruté la conferencia (excepto en ciertos momentos, no sé si de lucidez o de estados alterados de conciencia). Una de mis presentaciones dejó mucho que desear (aunque la otra creo que fue más que decente). Historia que sirve para dos fines; para “justificar” ante mis cientos de lectores (¿no hay un emotícono para ironías?) el tiempo transcurrido y para dar pie a mi primer post con una luxación (el lunes comienzo rehabilitación pero ya por lo menos puedo poner la mano sobre el teclado y escribir un poco).

Hoy fui al médico (uno más, éste, según dicen, especialista, traumatólogo). Los médicos cada vez se parecen más a los cajeros de los supermercados, la misma mirada ausente, el mismo tonito de “¿encontró todo lo que buscaba?”. Es curioso cómo esto de aprender a ser investigador hace que se sensibilice la mirada. Por ejemplo, me di cuenta que sólo me miró una vez a mí mientras que no despegó los ojos de la pantalla del ordenador (y vio 3 veces la de su flamante Iphone 3G que tenía sobre la mesa). Ahora viene la reflexión de fondo: el doctor miró muy por encima mi radiografía, concentrándose en ella y no en mi hombro. La radiografía pasó a ser, no ya la representación de mi sino la síntesis de la relación que tuvo conmigo en esos minutos que duró la consulta. Yo me convertí en la imagen de un hombro y en ello se concentró toda mi humanidad. La radiografía no habla del dolor que siento, de lo incómodo de no poder mover el brazo, de cómo me deja el estómago la medicina, en un estricto sentido me deshumaniza y me muestra sólo como un conjunto de datos para dar un diagnóstico. Cuando la sociología visual se encuentra con el Dr. House o algo por el estilo. En fin, estoy muy cansado y un poco mareado así que mi comentario sobre el libro que estoy (intentando) leyendo quedará para después, eso sí, les dejo mi luxación como homenaje al uso de la imagen más allá de la fotografía. El hombro del tesista: