Un blog de besos

Este será un post reflexivo, de esos que le gustan al desaparecido Adolfo (desaparecido de la blogosfera, que me consta que está currando en su tesis). La reflexión comienza porque ayer se rompió el “record” de visitas a esta humilde enchilada (no diré el número porque comparado con las visitas que tienen blogueras serias como Tiscar, el mismo Adolfo o Daniel, en cuyos blogrolls aspiro a figurar algún día, yo, más que de la aristocracia bloguera, soy parte del campesinado más humilde). De todas esas entradas ayer, 90 provenían de Google e iban directamente a un post con dos fotos de besos que tomé por la calle (post con un estilo por el que el Nettizen bautizó a este blog como una enchilada). Me interesó tanto la conexión con Google que busqué imágenes con la palabra “Besos”, mi foto apareció en la primera página y era la quinta foto. Ahora bien, revisando algunos comentarios en mi cuenta de Flickr, me topé con la noticia de que mi foto más vista (que no la más “relevante”) era ésta que aparece abajo, ¿cómo se llama? Besos húmedos. ¿Y si en lugar de un blog sobre la tesis y esas nimiedades académicas, me dedico a hacer un blog con fotos de besos? (Algo así como Besos-Apapachos). Al menos no tendría esta terrible sensación de que lo que digo es irrelevante en comparación con las demostraciones de afecto públicas en formato digital (eso sin contar con el éxito que tendría en Internet). En fin, que aquí sigo preso (al menos cuantitativamente), tanto de google como de mi propia práctica fotográfica (¿será eso que Foucault llamaba disciplinamiento?)

Besos húmedos

Actualización: este post, hizo que se rompiera nuevamente el record de visitas.

Cuando la imagen suplanta a la realidad.

El otro día me preguntaba cuántas miles de fotos se hacen al día con cámaras digitales y, por ejemplo, qué se podría hacer con una plataforma como Flickr que tiene, literalmente, millones de fotografías; Hoy, a las 22:30, encontré la respuesta en un mensaje que llegó proveniente de la lista de la AoIR.

No puedo dejar de anotar, al menos enunciarlo, algo que promete ser un dispositivo interesante (y preocupante) con relación a la imagen digital (y al dueño que es Microsoft), pero que por otro lado es alucinante. Photosynth es un programa que toma una larga cantidad de fotografías y las une (incluso en tiempo real mediante hiperenlaces en Internet) en modelos tridimensionales de manera que crea una representación “real” de, por ejemplo, una ciudad. Uno de los ejecutivos de Microsoft señalaba en el video: “El  sueño último es que vamos a unir el mundo real y el mundo virtual en una especie de experiencia que sea totalmente sin divisiones (seamless)” Aquí unos videos de demostración.

El espejo y la imagen, reflexiones fotográficas

En el mecanismo de una cámara reflex (que tiene más piezas que un auto), uno de los elementos básicos e imprescindibles es el espejo. Éste, permite que se vea reflejada la imagen que entra por la lente (de esta manera, cuando se dispara la cámara, el espejo se levanta y la luz que proviene de la lente se registra, bien en la película, o en el sensor). De esta manera, el espejo en una cámara reflex tiene la función de “reflejar” (mediar dirían por ahí) la realidad. ¿Qué sucede con las cámaras digitales? Las que casi todo el mundo tiene (las llamadas point & shoot), carecen de espejo. Lo que se ve en la pantalla es una “reinterpretación digital” de la realidad. Ahora bien, el punto de esta reflexión es el uso del espejo, ya no como parte del mecanismo de la cámara pero sí de la práctica de la fotografía. Es evidente que no hablamos de la misma función del espejo, pero sí de la misma tecnología (la de reflejar la luz) y con el mismo propósito (representar la realidad). Me llama la atención la gran cantidad de personas que se fotografían frente al espejo, esa práctica, cada vez más extendida, me da la impresión de que ha crecido hasta convertirse en una cotidiana, a partir de la emergencia de la tecnología digital. Quizá sea porque tomar una foto no cueste nada (si se tiene la cámara y el ordenador), quizá porque la posibilidad de repetición de la imagen es instantánea, quizá porque “el script” de lo digital esté hecho para tomar muchas fotos (de lo que sea) en lugar de capturar los “momentos claves” de la vida. Por otro lado, el tomarse una foto en un espejo implica que la persona que fotografía es la misma que posa y esa “doble identidad” resulta interesante (al punto de que muchas personas les llaman a estas fotografías “ego-shoots” o simplemente Ego, para muestra, un botón casi aleatorio). Y por otro lado, a diferencia de las auto-fotos en las que se utiliza el autodisparador, en las fotos frente al espejo, la cámara también es protagonista (muchas veces más que la persona), lo que me remite al asunto cyborg de Haraway.

Estoy a punto de irme de vacaciones pero cada vez me convenzo más de que mi tesis será sobre fotografía digital, total, amateur pero también me gustaría pensarme un poco fotógrafo (aunque en la era de Flickr, todo mundo lo es).