Los besos como proceso de remediación cultural en Internet

La historia comienza cuando un día, de esos que no tengo nada interesante que decir, colgué un post con dos fotos de besos (de una “acción-social” de marketing de conocida empresa barcelonesa de ropa en donde se invitaba a la gente a besarse en una plaza pública). La segunda parte viene cuando me di cuenta que dicha entrada era la más visitada de mi blog y puse un post semireflexivo sobre ello. Desde hace unos días, las visitas a esta humilde enchilada han caído en franca picada y, después de echarle un ojo con lupa a las estadísticas, me di cuenta que ya nadie entraba al blog buscando la palabra “besos” en Google. Entonces, la busqué yo mismo para ver los resultados y cuál fue mi sorpresa al ver que, efectivamente mi foto seguía en segundo lugar pero ya no era la dirección de este blog a lo que enlazaba sino a otro blog (a un space para ser políticamente correctos). Ahora bien, movido por la curiosidad, seguí buscando “mi” foto y me la encontré, en un blog más e incluso en una versión corregida y aumentada en otro. Ahora bien, lo que me resulta interesante de la anécdota es, por un lado la “remediación” (reciclaje cultural podríamos llamarle), pero por otro lado cómo, mediante no sé cuáles mecanismos (léase Google y sus algoritmos), el tráfico, que originalmente se dirigía a mi sitio, ahora se dirige a otros. Es fabuloso (seamos sinceros, seguramente esos sitios tienen más que ofrecer para los que buscan “besos” que lo que puede ofrecer este blog pseudo-académico). Y la historia podría escribirse en clave de economía política en donde, ante los procesos de copia y uso de objetos digitales, en tiempos de Google, la presencia y el “éxito”, se van trasladando con la renovación de dichos objetos. Interesante porque por otro lado, ultimamente he leído muchas historias de cómo personas están utilizando fotos de Flickr (tomadas por otros) para hacer negocios, por aquí hay una pista sobre la reproducción de la “obra de arte” en la era digital.

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Una rubia, en un restaurante árabe, con su móvil

Estaba cenando ayer en un restaurante árabe del Eixample cuando, en la mesa que estaba a mi derecha, llegó y se sentó una rubia de unos veintimuchos. Portaba un vestido ceñido con estampado setentero de tonos ocres, unas medias, casi de invierno, color café y unos discretos aretes que hacían juego con su maquillaje sobrio pero presente. Llegó sola y era evidente que esperaba a alguien. Un par de minutos más tarde, sacó un móvil de su bolsa y comenzó a ver las fotos que estaban guardadas en la memoria. Como yo estaba sentado de manera que ella me daba la espalda pero en diagonal, podía observarla perfectamente. Después de dar una vuelta por todas las fotos que tenía en su móvil (un nokia n73 de carcasa roja), puso la cámara delantera (ese móvil tiene una de mayor calidad detrás y una para videoconferencias donde está la pantalla) y se tomó una foto con cara de aburrida, después se la envío por un MMS a alguien. Siguió jugando con la cámara, tomándose fotos a sí misma y a las cosas de su mesa. Un rato más tarde, llegó su acompañante, un “chico de gimnasio” con camiseta apretada (como no) y bronceado perfecto. Se saludaron y pidieron comida como para un regimiento (de la cual sólo comieron la mitad). Él cogió el teléfono que ella había dejado sobre la mesa y, mientras llegaba la comida, comenzó a tomarle fotos a ella, luego ella le tomó fotos a él. Casi no hablaban, su interacción se basaba casi por completo en el mirar a través de la pantalla, fotografiar y luego comentar, mientras se intercambiaban de manos el teléfono, el resultado de las fotos. Cuando llegó la comida, él volvió a coger el teléfono y le tomó fotos a todos los platos mientras ella le pedía que le mostrase las imágenes. Así, mientras uno comía, el otro fotografiaba, esto duró unos minutos y luego dejaron el teléfono y comenzaron a comer ambos, dejaron de sonreír tanto. Antes de levantarme de mi mesa, noté que en la mesa de detrás de ellos, había 2 parejas que comenzaban a tomarse fotos con el móvil….

Para que luego alguien me diga que por qué hago una tesis sobre prácticas de fotografía en la vida cotidiana 😉