Cerrando un ciclo I (Recuento académico)

Leeds

Estoy a punto de cerrar un ciclo que comenzó hace tres años, cuando llegué a Inglaterra a trabajar en la Universidad de Leeds. Fueron varios proyectos en los que participé y de los que doy cuenta aquí por tres motivos: 1) como un recuento personal del tiempo pasado en esta isla y que termina en unos meses y 2) Porque los resultados de estos trabajos serán publicados en su totalidad en inglés y sigo sintiendo una responsabilidad auto-asumida para con la cultura académica en castellano. Por lo tanto, comento brevemente estos textos por si a alguien le resultaran de utilidad y quisiera más información sobre ellos (o copia de los que no están publicados todavía). Y, finalmente 3) Porque siempre he sentido debilidad por el carácter confesional de los blogs que se ha perdido por la espectacularización de lo cotidiano en las “redes sociales.

Mi trabajo en estos tres años se puede resumir en dos grandes bloques. El primero estaría conformado por actividades que dieron continuidad a mi trabajo sobre fotografía digital. En estos tres años busqué extender algunas de las ideas que ya se encontraban en mi tesis, intentando elaborar una reflexión más amplia (y espero profunda) sobre la cultura visual digital. Como resultado de ello publiqué varios textos entre los que destaca uno que apenas viene en camino. Junto con un colega y amigo Finlandés, Asko Lehmuskallio, estamos editando el libro con el título tentativo de Digital Photography and Everyday Life. Empirical Studies on Material Visual Practices (a publicarse con Routledge en abril del 2016, y dentro de la colección del ECREA). Además de co-editarlo, en el libro tengo también un capítulo sobre procesos foto-génicos y su relevancia para entender la estabilización de la fotografía digital. En el texto planteo que, con la emergencia del uso de la cámara del teléfono móvil como sensor, junto con procesos algorítmicos, se está incrementando el uso de una “fotografía sin imagen” con implicaciones importantes para una cultura visual no representacional. También relacionado con la fotografía, vamos a publicar, con mi colega de Leeds, Helen Thornham, un texto sobre selfies con el título tentativo de Selfies beyond Self-Representation: The Theoretical Frictions of a Practice (en dictaminación) en el que planteamos una genealogía distinta para entender a los selfies, no ya desde la auto-representación y la semiótica de la imagen sino desde las prácticas de comunicación mediada. De esta manera proponemos posicionar los selfies en una genealogía distinta que la del autorretrato e interrogarlos como la continuación de una serie de prácticas performativas mediadas por dispositivos digitales. Estos dos proyectos cerrarían una serie de reflexiones sobre la fotografía como práctica que tuvieron al libro De la Cultura Kodak a la Imagen en Red. Una etnografía sobre fotografía digital como su eje. Complementando y extendiendo algunas ideas de ese libro, escribí textos sobre la ética del uso de imágenes de internet, sobre los selfies y el cuerpo, sobre los selfies y su impacto en conceptos como privado y público, sobre la fotografía y su uso para prácticas íntimas, sobre el álbum de familia y sobre lo que denominamos, junto con Eric T. Meyer, el quinto momento de la fotografía que todavía está en proceso de estabilización. En ese sentido, me aventuré también con la propuesta metodológica Trajectories: Digital/visual ethnographic data on the move (en dictaminación) cuya semilla estaba presente en este foto-ensayo publicado en una revista brasileña sobre arte y antropología.

Por otro lado, comencé una exploración de otros temas, siempre en la intersección de lo digital, lo social y lo etnográfico y siempre con un fuerte componente visual. En este tiempo participé en tres trabajos de campo que, aunque independientes el uno del otro, tuvieron dos ejes en común: la imaginación y la construcción de futuros. El primero de estos trabajos consistió en una etnografía de seis meses trabajando con un estudio de producción de medios audiovisuales para jóvenes de bajos recursos en Leeds. Los dos resultados más visibles de ese trabajo son: un pequeño documental que hicimos sobre tres chicos que escribieron cortometrajes producidos por el estudio y que fueron transmitidos por la BBC, y un texto titulado Raw Talent in the Making’: Imaginary journeys, Authorship and the Discourses of Expertise. En este texto planteamos que, en la era digital, la participación se ha entendido como parte de un alfabetismo digital, el contenido con el compromiso, la novedad con la innovación y la ubicuidad como algo significativo. Todo esto ha quedado encapsulado en términos como “nativo digital” o “brecha tecnológica”, conceptos que a su vez han posicionado a la tecnología como un agente facilitador, maleable e inherentemente positivo. Nosotros planteamos que estos constructos dejan fuera importantes elementos como las mediaciones y lo imaginario que, en nuestra investigación etnográfica aparecen como centrales. De esta manera, planteamos, el “expertise” (la habilidad/conocimiento), emerge como algo elusivo y mucho más complejo que la propuesta de una premisa basada en promesas de transformación futura que no se corresponden con las condiciones sociales (de raza, clase) que generan (o no), ciertos tipos de capitales. Este texto hizo parte de un número especial que editamos, junto con Caroline Bassett y Helen Thornham, sobre Expertise and Engagement with/in Digital Media para Convergence. International Journal of Research into New Media Technologies.

El segundo trabajo de campo, de un año, guarda cierta relación con el anterior y consistió en un trabajo etnográfico con una organización sin ánimo de lucro que organiza actividades artísticas apoyando comunidades en desventaja, también en Leeds. Después de tantos años observando las prácticas tecnológicas de personas con ingresos, educación, acceso a oferta cultural y dispositivos de última generación, estos dos trabajos de campo representaron un contrapunto importante y una llamada de atención. El resultado más visible de este trabajo es un texto que espero crezca hacia una agenda de investigación y que escribimos, nuevamente con Helen Thornham, titulado: [Im]mobility in the Age of [im]mobile phones: young NEETs and digital practices (actualmente en ditaminación). En este texto planteamos una discusión sobre personas con acceso a tecnologías y conocimiento de su uso pero que, sin embargo, no pueden transformar este “alfabetismo tecnológico” en una herramienta de mejora en sus condiciones de vida. La movilidad, proyectada en el aparato, se ve enfrentada a la inmovilidad que generan las duras condiciones de vida de jóvenes urbanos sin trabajo ni educación. El texto establece así una crítica, por un lado al determinismo tecnológico y, por otro, a algunas discusiones sobre la brecha digital.

Finalmente, el último trabajo de campo fue participando, en un periodo de un año en distintos hackathones en el Reino Unido. Algunos avances de este trabajo quedaron plasmados en el texto Imagining scenarios, constructing the users: hackathons, innovation and data. An ethnographic approach, actualmente en dictaminación. En ese texto problematizamos la idea de que los hackathones son espacios de innovación. Proponemos en cambio que la idea de innovación, en los hackathones, está basada en una serie de fórmulas y mecanismos pre-construidos (usuarios, retos, actividades, temporalidades, etc.) que dan forma a una idea de innovación (con su propia política) más que a la innovación en sí.

Mi colega y “hermano académico”, Adolfo Estalella, me dijo alguna vez que el periodo postdoctoral era la verdadera prueba. Si uno iba a tener una carrera académica sería por lo que hiciera en esta etapa. Hace poco, en un tono más obscuro (¿realista?), me dijo, sobre la carrera académica, que estamos en ella de manera provisional y que “en cualquier caso nos quedamos fuera de juego y se acabó la partida”. No me corresponde a mi decir si esta etapa fue o no exitosa o cuánto tiempo más seguiré en el juego. Claramente el aprendizaje nunca acaba y siempre habrá nuevos retos que atender, que haya oportunidades para desarrollarlos con un mínimo de tranquilidad y condiciones depende de muchos más factores que la mera productividad o las ganas. El futuro es incierto y siempre se presenta como un acertijo a resolver (eufemismo para referirme a la precariedad del trabajo académico en cualquier geografía y nivel). Este es el primer post de mi despedida de Leeds, habrá tres más.

Y aunque no soy amigo de los clichés, terminaré este post con una de esas frases tan amigas del Internet-Facebook: “Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía; porque aquello que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra” Anatole France.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s