Una crítica reflexiva sobre un texto encontrado

Suelo ser profundamente respetuoso del trabajo de compañeros y compañeras académicas que, en algunas ocasiones con mucho esfuerzo, logran publicar sus trabajos. Especialmente sensible y loable me parece el apoyar a estudiantes, desde los primeros grados, en sus aproximaciones al trabajo científico escrito. Sin embargo, hoy criticaré, con todo respeto y en un ánimo constructivo, un trabajo que me encontré publicado en la revista Versión de la UAM Xochimilco (y que conste, yo mismo publiqué ahí uno de mis primeros textos y es una revista a la que le tengo especial cariño por ello). El trabajo en sí se titula: MetroFlog: La sexualidad adolescente en el firmamento tecnológico

Más allá de las críticas generales que puedan hacerse: a su uso de términos como Redes sociales virtuales o prosumidores, sin ningún espíritu crítico, al hecho de que sus principales citas provengan de notas de prensa y no de estudios académicos, y a su uso puntual de referencias de autores sin un contexto más amplio (ver el caso de Barthes), lo que de verdad me preocupa es su nula reflexión ética sobre el uso de las imágenes, abiertamente sexuales, en un artículo académico. No es tanto que este tipo de fotografías no puedan ser utilizadas para ejemplificar la taxonomía que proponen (yo mismo he utilizado imágenes de desnudos en mis presentaciones, aunque nunca en mis publicaciones, y siempre con permiso explícito de las personas que aparecen y toman las imágenes), el problema está en el hecho de que las autoras del texto no se dan cuenta de que esas imágenes no son representaciones públicas (aunque puedan tener acceso a ellas). La fotografía, en Internet, es distinta y lo accesible no equivale a lo público. Si bien en el caso de las imágenes familiares analógicas, éstas se guardaban en el espacio privado que significaba la casa, el hecho de que ahora se utilicen en plataformas tecnológicas de libre acceso no equivale a que sean públicas, incluso si la idea es, como mencionan las autoras y varios hemos dicho en otros textos, ganar capital social a partir de dichas imágenes.

En el texto hacen afirmaciones que resultan acertadas e interesantes:

En MetroFlog, el cuerpo traslada su sentido orgánico a un objeto mercantil. Por ello, es posible sostener una analogía entre el sitio Web y la concepción capitalista del cuerpo como fuerza de trabajo. Así pues, en esta sociedad del espectáculo la corporalidad de cada flogger forma parte de un capital valioso, que es empleado para el intercambio de imágenes.

Sin embargo, mi cuestionamiento al texto es más bien ético/epistemológico ¿No están, como académicas, utilizando esta “concepción capitalista” para su propio beneficio sin tomar en cuenta la subjetividad de las mujeres que aparecen en su artículo? En el artículo no hay ninguna reflexión sobre la ética de mirar, copiar, pegar y no anonimizar las imágenes de las personas que describen en su texto. Lo interesante (y preocupante) es que más adelante afirman: “Los adolescentes reconocen lo público; es decir, MetroFlog como su espacio privado”, y en lugar de analizar precisamente la complejidad de distinguir dicotómicamente un fenómeno que parece más complejo y con mayores matices, zanjan el tema criticando simplistamente la posición de sus “informantes” al decir: “sin tomar en consideración que todo material expuesto en dicha red social puede emigrar a otros sitios en la Web”. La pregunta clave es ¿Y “emigrarlas” a un artículo académico puede hacerse sin una reflexión sobre ello?

Una segunda crítica fuerte es que, aunque resulta interesante que las tres autoras sean mujeres, algunas de sus afirmaciones, que podrían resultar fundamentales para sus conclusiones, por ejemplo: “En la mayoría de las imágenes “sexies” o “sexosas” que se encontraron en la investigación de MetroFlog, se descubrió el protagonismo del cuerpo femenino” caen en picado al no describir la metodología que emplearon para “encontrar” dichas imágenes. Lo mismo pasa cuando afirman que: “Tras una serie de entrevistas virtuales realizadas durante la investigación” ¿Cuántas? ¿A quiénes? ¿Qué entienden por “virtuales”? ¿Qué preguntaron? ¿Cuánto duraron?

Siguiendo con la lectura, párrafos como el siguiente:

Si bien es cierto que la Web se ha constituido bajo la noción de progreso (económico, político, social, y cultural), la comunidad flogger no se halla compenetrada ante tal discurso. Las aspiraciones personales de los adolescentes no van más allá de lo que el mismo espacio ofrece: el juego de la popularidad mediante el uso del cuerpo y la desnudez para evocar el deseo sexual y la aceptación del otro.

Además de simplistas y generalizadores, resultan más preocupantes porque, aunque no están avalados por una metodología y unos datos serios, son contundentes en afirmaciones que merecerían mayor indagación si pretenden respetar las prácticas de las personas que estudian. No sugiero que todos hagamos etnografía, quienes la hacemos sabemos el valor de un trabajo de campo largo, profundo e intenso y de la estrecha relación con las personas que estudiamos, pero también somos conscientes de la dificultad económica, temporal y lo complicado que es elaborar estudios etnográficos. Sin embargo, considero que al menos un mínimo de respeto por las personas debe haber. Las autoras debieron considerar algunas de sus decisiones, tanto como el comité editorial y los evaluadores del artículo debieron hacer un trabajo más serio y de guía al respecto.

En su párrafo final, afirman:

es fundamental que la sociedad conozca el funcionamiento de estas redes virtuales y las prácticas que se llevan a cabo en ellas, con el objetivo de percibir y reflexionar sobre el papel que la tecnología está jugando en el desarrollo y el descubrimiento sexual de los adolescentes.

Y ello me sirve para terminar mi crítica con una pregunta abierta ¿No es precisamente la labor de nosotros, como investigadores y académicos que en la mayoría de los casos cobramos nuestros sueldos y becas en instituciones públicas pagadas con nuestros impuestos, quienes deberíamos ayudar a “la sociedad” a conocer este tipo de fenómenos? Si la respuesta es sí, que espero que lo sea, tendríamos que tomarnos más en serio nuestro trabajo y elaborar reflexiones con componentes éticos y metodológicamente más serios sobre “el papel que la tecnología está jugando en el desarrollo” de los fenómenos sociales.

2 thoughts on “Una crítica reflexiva sobre un texto encontrado

  1. Edgar Gómez Cruz:

    Antes que nada le agradecemos la atención de haberse tomado el tiempo para dar lectura y elaborar una crítica muy general de nuestro primer texto publicado, el cual, deriva de la tesina de licenciatura finalizada en el año 2010 de la carrera de Comunicación Social, impartida en la UAM-Xochimilco. Dicho lo anterior cabe destacar que aun cuando somos investigadoras no cobramos un sueldo o contamos con alguna beca. Efectuar tal generalización muestra una simplificación de los diversos agentes que confluyen en el campo académico.

    Para dar inicio a esta réplica nos parece importante señalar una omisión de nuestra parte (sobre la cual asumimos responsabilidad), y que refiere la sustitución del término “ensayo” por el de “artículo”. El escrito que usted leyó titulado “MetroFlog: La sexualidad adolescente en el firmamento tecnológico”, fue elaborado en modalidad de ensayo para la Revista Versión -dentro del apartado de “Versión Media”-, que a diferencia de “Versión Académica” es flexible y permite la elaboración de este tipo de textos.

    “La revista Versión Media invita a colaborar especialmente a artistas visuales, plásticos, cineastas, videoastas, músicos, artistas sonoros, escritores, poetas y narradores, de México y del extranjero […] Convoca a docentes, investigadores, críticos, ensayistas y analistas de cualquier universidad o institución educativa o cultural de México y del extranjero”. (Fuente: http://version.xoc.uam.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=6:lineamientos-editoriales-version-media&catid=31:lineamientos&Itemid=17)

    Como seguramente conoce un ensayo se trata de un escrito en el cual, uno o varios autores, pueden desarrollar sus ideas sin necesidad de mostrar un complejo aparato teórico, o bien, documental. En nuestro caso recurrimos a esta forma dado nuestro interés en dar a conocer los resultados de nuestra tesina (más que el marco teórico, metodología y herramientas metodológicas); y por nuestra finalidad de ser leídas principalmente por el público en general. Esto debido a que percibimos que el fenómeno es realmente desconocido para la sociedad civil y nos interesaba dar cuenta de las observaciones derivadas de nuestra investigación. La aclaración que hacemos sobre el hecho de que nuestro texto es un ensayo, diluye algunas (no todas) de las observaciones que refiere en su escrito. Sin embargo, nos parece interesante efectuar un ejercicio reflexivo de su propio escrito crítico para establecer un intercambio que, como describió en su mail, nos ayude a mejorar a todos.

    Inicialmente nos gustaría detenernos en la frase que dicta:

    “MÁS ALLÁ DE LAS CRÍTICAS GENERALES QUE PUEDAN HACERSE: A SU USO DE TÉRMINOS COMO REDES SOCIALES VIRTUALES O PROSUMIDORES, SIN NINGÚN ESPÍRITU CRÍTICO, AL HECHO DE QUE SUS PRINCIPALES CITAS PROVENGAN DE NOTAS DE PRENSA Y NO DE ESTUDIOS ACADÉMICOS, Y A SU USO PUNTUAL DE REFERENCIAS DE AUTORES SIN UN CONTEXTO MÁS AMPLIO (VER EL CASO DE BARTHES)”.

    De inicio, usted debe saber que en el desarrollo de una investigación se plantea un objetivo general y varios objetivos particulares según sea el caso. En nuestro trabajo, enfocado a comprender la dinámica de la práctica del zing tomando como corpus objeto tres perfiles que compartieran imágenes eróticas y otros tres perfiles que compartieran imágenes pornográficas; no teníamos por objeto hacer una crítica de los términos que fungían como parte contextual de nuestra tesina sino una descripción de ellos. Esto no puede ser señalado como un déficit general, dado que cada investigador determina la lógica -ya sea descriptiva o crítica-, de los elementos que le ayudarán a desarrollar su trabajo. En nuestro caso no era requisito indispensable -en el momento de la tesina-, cavilar críticamente sobre tales conceptos dado que éstos fungían como parte contextual de lo que nos interesaba realmente criticar. La jerarquización de los objetos de estudio, dicho en términos de Bourdieu (véase “Cuestiones de sociología” de Pierre Bourdieu. Página 159) es una decisión que, reiteramos, los investigadores toman con relación hacia dónde les interesa ir en su investigación. Por lo tanto, no negamos la importancia de reflexionar críticamente sobre los términos, sino más bien señalamos que ese no era uno de lo objetivos primarios a desarrollar dado que, como ya se explicó, el objetivo central era otro. No obstante, nos interesaría conocer su personal visión crítica sobre estos términos. Ojalá pueda compartirla con nosotras.

    Con relación al hecho de emplear notas periodísticas para desarrollar nuestro texto es importante señalar en primera que, éstas son consideradas una fuente válida de información. Se constituyen como publicaciones periódicas (revistas científicas, periódicos, boletines) que contienen datos útiles para satisfacer una demanda de información y conocimiento. Al respecto, cuando nos encontramos elaborando nuestra tesina, hallamos un importante déficit sobre nuestro tema en los estudios académicos, porque estábamos siendo pioneras en la materia. Vale la pena acotar que la comprensión de la investigación social no debe limitarse a un acto de réplica sino también a un acto de creación. Este lineamiento nos fue inculcado durante nuestra formación universitaria, por lo que no forzamos a nuestra investigación a asimilar textos académicos ajenos por el simple acto de una validación dentro del mismo campo colegial. Al contrario, razonamos emplear al quehacer periodístico que estaba hablando del tema, como punto de partida para nuestra propia investigación.

    Finalmente con relación a la crítica de Barthes, como mencionamos anteriormente, nuestro texto es un ensayo, por lo cual no empleamos de forma compleja el aspecto teórico. No obstante, acotamos teóricamente lo que nos interesa al decir que el lenguaje genera identidad aunque emerge arbitrariamente: “como señala Roland Barthes, <> (Barthes, 2009:34), la asimilación del signo genera un sentido de identidad. El zing ha convocado y reunido a un grupo interesado en el intercambio de imágenes para el cual lo más relevante lo más relevante es el cuerpo desnudo”.

    El siguiente aspecto que establece en su escrito refiere a una preocupación sobre la ética de usar en un artículo académico imágenes eróticas y pornográficas:

    “LO QUE DE VERDAD ME PREOCUPA ES SU NULA REFLEXIÓN ÉTICA SOBRE EL USO DE LAS IMÁGENES, ABIERTAMENTE SEXUALES, EN UN ARTÍCULO ACADÉMICO. NO ES TANTO QUE ESTE TIPO DE FOTOGRAFÍAS NO PUEDAN SER UTILIZADAS PARA EJEMPLIFICAR LA TAXONOMÍA QUE PROPONEN (YO MISMO HE UTILIZADO IMÁGENES DE DESNUDOS EN MIS PRESENTACIONES, AUNQUE NUNCA EN MIS PUBLICACIONES, Y SIEMPRE CON PERMISO EXPLÍCITO DE LAS PERSONAS QUE APARECEN Y TOMAN LAS IMÁGENES), EL PROBLEMA ESTÁ EN EL HECHO DE QUE LAS AUTORAS DEL TEXTO NO SE DAN CUENTA DE QUE ESAS IMÁGENES NO SON REPRESENTACIONES PÚBLICAS (AUNQUE PUEDAN TENER ACCESO A ELLAS). LA FOTOGRAFÍA, EN INTERNET, ES DISTINTA Y LO ACCESIBLE NO EQUIVALE A LO PÚBLICO […] INCLUSO SI LA IDEA ES, COMO MENCIONAN LAS AUTORAS Y VARIOS HEMOS DICHO EN OTROS TEXTOS, GANAR CAPITAL SOCIAL A PARTIR DE DICHAS IMÁGENES”.

    Para desarrollar este punto es importante iniciar esclareciendo un punto que escapa a su crítica: la diferencia entre metodología y herramienta metodológica. Margarita Baz explica esto al comentar: “Que un proyecto plantee que su método va a ser “cualitativo”, o “de corte etnográfico” o cualquiera otra expresión semejante es verdaderamente decir casi nada; peor aun si, ingenuamente, establece como metodología lo que son simplemente herramientas técnicas (cuestionarios, entrevistas, etc.)”. Para ahondar sobre el tema se sugiere dar lectura completa al texto “La tarea analítica en la construcción metodológica” de Baz.

    Aclarado este aspecto de forma puntual le comentamos que por metodología llevamos a cabo un proceso hermenéutico (dado que estábamos en el área de concentración Hermenéutica de la Cultura Digital). Sobre el tema acotamos además que la hermenéutica, a partir de finales del siglo XVIII, supera el aspecto de transmisión, mediación, surgido en la edad antigua y época alejandrina; para constituirse como “el arte de la interpretación como transformación y no como teoría de la contemplación”. (Véase “Historia de la hermenéutica” de Maurizio Ferraris). Así mismo desde finales del siglo XVIII la hermenéutica no se aplica sólo a textos o discursos sino también a signos, y nuestra sociedad está integrada de ellos.

    Con referencia a las herramientas metodológicas llevamos a cabo entrevistas semiestructuradas a los periodistas Evangelina Hernández (ver “Sexting: el precio de la popularidad” en http://www.eluniversal.com.mx/articulos/54115.html) y Hugo Arce de El Universal (ver “El lado oscuro de Internet” http://www.eluniversal.com.mx/articulos/59558.html); así como un proceso de etnografía virtualizada, entrevista semiestructurada y observación participante en línea, que a diferencia de la etnografía que efectúan personas como usted, implica otras complejidades tal y como señalan Elisenda Ardèvol, Marta Bertrán, Blanca Callén, Carmen Pérez en “Etnografía virtualizada: la observación participante y la entrevista semiestructurada en línea”:

    “Uno de los primeros problemas que surgen es cómo delimitar el campo de estudio, la localización empírica de nuestra investigación. ¿Dónde empieza y dónde termina el contexto de investigación? La etnografía virtual, nos dice Hine (1998), es “asituada” en la medida que nuestro objeto de estudio no está en el texto que vemos en la pantalla, pero tampoco detrás de ella. Nosotras situamos nuestro objeto de estudio fuera del texto escrito en la pantalla, para irlo trazando a partir de la mediación entre nuestra experiencia, el registro textual y nuestras anotaciones de campo.

    Todas las conversaciones, interacciones, etc. que observábamos y de las que éramos partícipe estaban enteramente condicionadas por aspectos técnicos como son los programas que utilizábamos para entrar en los chats y registrar las conversaciones (mIRC, X-Script, los vinculados a páginas web, etc).

    En el trabajo de campo etnográfico, antes de obtener datos hay que tejer relaciones. Estas son personales, de tú a tú. Y no hay forma de obviar todas las características de este tipo de relación: emociones, sentimientos, acercamientos, rechazos, complicidades, amores, enemistades, satisfacciones y ambigüedades” (Casanovas, 1998). ¿Cómo conseguir esta imbricada relación en la comunicación mediada por ordenador? ¿Cómo íbamos a conseguir ser aceptadas en un canal como un miembro más? ¿Cómo construir nuestras identidades en línea?

    Estas autoras, también señalan la complejidad de identificarse como un investigador dentro de algún tipo de espacio virtual debido a los efectos que esto pueda ocasionar. Refieren:

    “Si adoptábamos como punto de partida una identidad en línea fijada en nuestro rol de investigadoras, temíamos no poder acceder a estos y a otros posibles planos de relación que fueran específicos en una interacción en línea, donde el único punto de referencia del sujeto de la enunciación es un seudónimo al inicio de cada línea de intervención […] Necesitábamos libertad para poder explorar el medio y crear una identidad en línea propia antes de adscribirnos a una identidad que sentíamos como inmanejable y que nos obligaba desde un principio a mantener una actitud distanciada en relación con los demás participantes y en relación con nuestra propia experiencia. Como señalan Velasco y Díaz de Rada: “el investigador nunca trabaja sólo como investigador, trabaja también como vecino, como amigo, como desconocido, como hombre o mujer, como occidental, europeo, español […] y con otros papeles que él se haya forjado o que le haya conferido el grupo que analiza y con el que convive” (1997).

    A pesar de que los sitios Web son diferentes, varios de los problemas que ellas acotan fueron en esencia los mismos a los cuales nos enfrentamos. Para no extender más este punto acotaremos que en resumen, nuestra etnografía virtual, entrevista semiestructurada y observación participante se elaboró a manera de encubierto (donde cada investigadora abrió un perfil de MetroFLOG) y dio un seguimiento (del 30 de enero al 28 de febrero de 2010) al corpus objeto: tres perfiles de MetroFLOG con imágenes eróticas y tres perfiles con imágenes pornográficas que contarán con las siguientes características:

    • Que fuera un perfil de contenido netamente erótico y/o pornográfico.
    • Que fuera un perfil activo. Es decir, que actualizara diariamente su perfil subiendo una (o más) imágenes, según fuera el caso. Cuando se inicia en MetroFLOG sólo se puede subir una imagen al día pero conforme se gana popularidad MetroFLOG permite subir hasta 6 imágenes al día.
    • Que contara con contactos del mismo tipo. (Que compartieran imágenes eróticas y/o pornográficas).
    • Que invirtiera un tiempo considerable en MetroFLOG. (Mínimo 3 horas diarias).

    Además se elaboró un esquema de análisis icónico y textual para el material recopilado del Corpus Objeto (imágenes eróticas y pornográficas) que consistió en:
    a) Discurso visual: descripción de la imagen fotográfica
    b) Discurso gramatical o descripción del mensaje lingüístico.

    Dicho lo anterior regresamos a su texto:

    “LO QUE DE VERDAD ME PREOCUPA ES SU NULA REFLEXIÓN ÉTICA SOBRE EL USO DE LAS IMÁGENES, ABIERTAMENTE SEXUALES, EN UN ARTÍCULO ACADÉMICO. NO ES TANTO QUE ESTE TIPO DE FOTOGRAFÍAS NO PUEDAN SER UTILIZADAS PARA EJEMPLIFICAR LA TAXONOMÍA QUE PROPONEN (YO MISMO HE UTILIZADO IMÁGENES DE DESNUDOS EN MIS PRESENTACIONES, AUNQUE NUNCA EN MIS PUBLICACIONES, Y SIEMPRE CON PERMISO EXPLÍCITO DE LAS PERSONAS QUE APARECEN Y TOMAN LAS IMÁGENES), EL PROBLEMA ESTÁ EN EL HECHO DE QUE LAS AUTORAS DEL TEXTO NO SE DAN CUENTA DE QUE ESAS IMÁGENES NO SON REPRESENTACIONES PÚBLICAS (AUNQUE PUEDAN TENER ACCESO A ELLAS). LA FOTOGRAFÍA, EN INTERNET, ES DISTINTA Y LO ACCESIBLE NO EQUIVALE A LO PÚBLICO […] INCLUSO SI LA IDEA ES, COMO MENCIONAN LAS AUTORAS Y VARIOS HEMOS DICHO EN OTROS TEXTOS, GANAR CAPITAL SOCIAL A PARTIR DE DICHAS IMÁGENES”.

    Dado que como comentamos nuestra etnografía virtual, entrevista semiestructurada y observación participante se elaboró a manera de encubierto por las razones que ya se comentaron; cabe señalar que las imágenes recopiladas -contrario a lo que parece usted entender-, no eran de los propios dueños del perfil donde se exhibían, sino más bien, eran zings que mismo el dueño del perfil recibía por parte de las mujeres tras elaborar una convocatoria la cual escribía en su perfil de MetroFLOG. A continuación reproducimos exactamente el texto de un usuario:

    AMOR QUIERES:
    • SER FAMOZA
    • TENER MUCHOS FEZ
    • TENER 6 FOTOS
    • TENER 100 FIRMAS
    • QUE SUVAN METROFLOGS TUS FOTOS

    ES FACIL SOLO TIENES Q ASER
    3 ZINGS NORMALES O SEXYS QUE DIGAN:
    – MARKO (MAS LO QUE QUIERAS AGREGAR)-
    – MR. PROPA (MAS LO QUE QUIERAS AGREGAR)-
    – DRAUCITO (MAS LO QUE QUIERAS AGREGA)-
    – DUARD (MAS LO K QUIERAS AGREGAR)-

    YO TE DARE A CAMBIO
    • PROPA EN 9 METROFLOGS
    • SUBIR TUS FOTOS 3 DIAS EN 9 METROS

    De esta convocatoria se derivaba que, cuando el dueño del perfil recibía el la imagen, subía la fotografía a su MetroFLOG y le hacía propaganda a la chica que le había enviado dicho zing. A continuación reproducimos exactamente el texto de un usuario:

    HEY KIERES UN ZING?
    FACIK PIDESELO A ESTA NENA
    ELLA LOS ASE SI FIRMAS SOLO
    SI FIRMAS 5 VCS=NORMAL
    SI FIRMAS 10 VCS=SEXY
    SI FIRMAS MAS D 10=SEXOSO
    DALE FIRMAS ANTES DE QUE SE LE LLENE EL METRO

    Los zing subidos a los perfiles por lo tanto eran compartidos sabiendo que serían distribuidos en MetroFLOG. De lo que no tenían conciencia los usuarios es de como señalamos en el texto “todo material expuesto en dicha red social puede emigrar a otros sitios en la Web” (además de que no tienen derechos de autor). Esta acotación no deriva de que nosotras extrajéramos las imágenes en particular como parece usted interpretar, aprovechando además para hacernos una acusación sobre “falta de ética”, sino deviene de nuestra observación respecto a que las imágenes de MetroFLOG ya están fuera de este espacio. Es posible encontrarlas, sólo por mencionar algunos sitios en YouTube (ver http://www.youtube.com/watch?v=IQuulw7lqnE http://www.youtube.com/watch?v=AQpSwtoVjrc , entre otros videos); Blogspot (ver http://chicasmetroflog.blogspot.mx/) o Yahoo! respuestas (ver http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080704005154AAD7ZML donde si bien no se comparte la imagen propiamente se colocan los links para acceder a los perfiles personales de las mujeres en MetroFLOG). En nuestro ensayo (y tesina) comprendemos a Internet como un espacio público, como señala Raúl Trejo en “Internet como expresión y extensión del espacio público”:

    “Aunque el acceso a ella (la Red) se encuentra limitado por evidentes exigencias materiales y culturales (para navegar en la Red hay que disponer de computadora, conexión y de cierto aprendizaje técnico) se puede considerar que Internet es una colección de espacios por definición abiertos al escrutinio y en muchos casos a la participación de quienes se asoman a ellos. La contemplación de contenidos colocados por otros sigue siendo muy superior al ejercicio de una auténtica comunicación que, como señalaron los patriarcas del estudio de esta disciplina, tendría que implicar intercambio de mensajes de ida y vuelta, de tal manera que los receptores sean además emisores de sus propios contenidos”.

    A ello referimos cuando enunciamos que “Los adolescentes reconocen lo público; es decir, MetroFlog como su espacio privado”, frase que usted califica como simplista cuando claramente no lo es, ya que estamos dando cuenta de una percepción turbia sobre Internet como espacio público por parte de los usuarios que investigamos dentro de MetroFLOG.

    Ahora bien, usted también señala -al parecer refiriendo a Amparo Lasén y Edgar Gómez-Cruz (dado que sobre el texto genera un hipervínculo)-, que lo accesible no equivale a lo público con referencia a las imágenes, sin embargo, aunque señala estar preocupado sobre el tema no desarrolla dicho argumento dejándolo al aire y a una libre interpretación, ante la cual, preferimos no tomar partido dado que justamente no queremos malinterpretarle. Únicamente sí le interrogamos qué es lo que comprende por términos como “público” y “espacio público”, dado que no esclarece por qué las imágenes (en general) colocadas en plataformas tecnológicas de libre acceso no están en “espacios por definición abiertos al escrutinio y en muchos casos a la participación” reiterando a Trejo.

    Curiosamente el aspecto que sobresale de su texto es el hecho de que pese a su intento de generar una crítica basada los principios de “respeto y mejora”, enuncia palabras tales como: simplistas, generalizadoras, irrespetuosas y desconsideradas (término que también le adjudica al Comité de la Revista Versión). A continuación referimos los párrafos donde aparecen estos señalamientos:

    ADEMÁS DE SIMPLISTAS Y GENERALIZADORES, RESULTAN MÁS PREOCUPANTES PORQUE, AUNQUE NO ESTÁN AVALADOS POR UNA METODOLOGÍA Y UNOS DATOS SERIOS, SON CONTUNDENTES EN AFIRMACIONES QUE MERECERÍAN MAYOR INDAGACIÓN SI PRETENDEN RESPETAR LAS PRÁCTICAS DE LAS PERSONAS QUE ESTUDIAN.

    LAS AUTORAS DEBIERON CONSIDERAR ALGUNAS DE SUS DECISIONES, TANTO COMO EL COMITÉ EDITORIAL Y LOS EVALUADORES DEL ARTÍCULO DEBIERON HACER UN TRABAJO MÁS SERIO Y DE GUÍA AL RESPECTO.

    A esto se suman ideas cuya lógica no comprendemos, como en el siguiente párrafo que refiere encuentra interesante que las tres seamos mujeres. De favor explíquenos ¿qué tiene que ver nuestra investigación con el hecho de que seamos mujeres? ¿por qué le resulta interesante? Pareciera sugerir con sus palabras que dada nuestra condición femenina deberíamos haber desarrollado más el tema del cuerpo femenino.

    UNA SEGUNDA CRÍTICA FUERTE ES QUE, AUNQUE RESULTA INTERESANTE QUE LAS TRES AUTORAS SEAN MUJERES, ALGUNAS DE SUS AFIRMACIONES, QUE PODRÍAN RESULTAR FUNDAMENTALES PARA SUS CONCLUSIONES, POR EJEMPLO: “EN LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES “SEXIES” O “SEXOSAS” QUE SE ENCONTRARON EN LA INVESTIGACIÓN DE METROFLOG, SE DESCUBRIÓ EL PROTAGONISMO DEL CUERPO FEMENINO” CAEN EN PICADO AL NO DESCRIBIR LA METODOLOGÍA QUE EMPLEARON PARA “ENCONTRAR” DICHAS IMÁGENES. LO MISMO PASA CUANDO AFIRMAN QUE: “TRAS UNA SERIE DE ENTREVISTAS VIRTUALES REALIZADAS DURANTE LA INVESTIGACIÓN” ¿CUÁNTAS? ¿A QUIÉNES? ¿QUÉ ENTIENDEN POR “VIRTUALES”? ¿QUÉ PREGUNTARON? ¿CUÁNTO DURARON?

    Desde nuestra concepción una crítica que funja como un intercambio académico basado en los principios de “respeto y mejora”, debe destacarse por un diálogo entre posturas más que en un escrito basado en vocablos como los ya referidos. Una forma apropiada sería haber establecido su perspectiva teórica sobre términos como público, redes sociales, prosumidor, representación pública, la ética de mirar, copiar, pegar y anonimizar, distinción dicotómica (lo público y lo privado), etc. Referirnos textos y autores explícitamente hubiera establecido un diálogo académico enriquecedor para nuestro trabajo.

    Por otra parte, respondiendo a su interrogante final:

    ¿NO ES PRECISAMENTE LA LABOR DE NOSOTROS, COMO INVESTIGADORES Y ACADÉMICOS QUE EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS COBRAMOS NUESTROS SUELDOS Y BECAS EN INSTITUCIONES PÚBLICAS PAGADAS CON NUESTROS IMPUESTOS, QUIENES DEBERÍAMOS AYUDAR A “LA SOCIEDAD” A CONOCER ESTE TIPO DE FENÓMENOS?

    Que deriva de nuestro texto:

    “Por ello es fundamental que la sociedad conozca el funcionamiento de estas redes virtuales y las prácticas que se llevan a cabo en ellas, con el objetivo de percibir y reflexionar sobre el papel que la tecnología está jugando en el desarrollo y el descubrimiento sexual de los adolescentes”.

    Justamente hacemos referencia a que nuestro escrito tiene esa finalidad: informar sobre fenómenos como el alusivo a MetroFLOG. Al parecer la idea no fue entendida.

    Finalmente para concluir esta réplica cabe señalar que somos conscientes que como investigadoras jóvenes tenemos mucho que perfeccionar, por lo que estamos abiertas a las críticas constructivas que nos permitan conocer otros planteamientos teóricos (que pueden ser o no diametralmente opuestos al nuestro). Esperamos que su siguiente crítica pueda enriquecer verdaderamente nuestro texto.

    Sin más por el momento, le enviamos un cordial saludo y reiteramos nuestro agradecimiento por su interés en nuestro tema.

    ATENTAMENTE
    Victoria Martínez, Aurora Rebolledo y Josela Romero

    • Debo comenzar diciendo que no toda crítica es personal, desafortunadamente los mexicanos y mexicanas (y los latinoamericanos en general) tenemos ese problema. Me disculpo públicamente si pareció simplista, personal o violenta mi crítica que no era ni a ustedes ni a su trabajo sino exclusivamente al texto. Es desafortunado que mezclen errores que están claramente en el texto (algunos por omisión) con una crítica al resto de su trabajo (que desconozco) y atacando el mío (que claramente desconocen). No creo necesario mostrar mis credenciales, si les interesa mi trabajo pueden encontrar enlaces a mis textos aquí mismo en el blog y en la página del grupo de investigación Mediacciones (ya que citan a Elisenda Ardèvol en contraposición a “las etnografías que hacen personas como yo”). Ahora bien, me permitiré, y espero esto no se lo tomen a mal como lo anterior, recomendarles algunas lecturas que podrían serles útiles si siguen trabajando el tema. Saludos cordiales y respetuosos.

      Sobre ética en investigación social (y visual):

      Hacia la ética de la investigación como un espacio epistémico de Adolfo Estalella

      Rethinking research ethics for mediated settings de Anne Beaulieu y Adolfo Estalella

      Ética de campo: hacia una ética situada para la investigación etnográfica de internet de Adolfo Estalella y Elisenda Ardèvol

      Imágenes revueltas: los contextos de la fotografía digital de Elisenda Ardèvol y Edgar Gómez Cruz

      El dossier Visual Ethics: Ethical Issues in Visual Research

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