La imagen acosadora y los peligros para la privacidad

Ayer me sucedió una cosa extraña. Salí de nadar y me estaba cambiando de ropa cuando vi a un tipo extraño detrás de mi, no le presté importancia y seguí vistiéndome pero de reojo observé que estaba enviando un sms (o al menos eso parecía). Me moví de lugar y por el espejo noté que seguía con ese mensaje pero en una posición en la que el teléfono estaba demasiado incómodo (a la altura de su cuello) y en dirección a mi reflejo en el espejo. Me voltee y lo miré fijamente, inmediatamente bajó el teléfono y lo guardó. Me quedé pensando en una conversación con dos chicas venezolanas que contaban que a una amiga suya, que iba en el metro, un chico la había grabado con su móvil. Ya he comentado cosas sobre voyeurs y sobre privacidad pero parece que la práctica es mucho más habitual (y discreta y por ello perversa) cuando se efectúa con las cámaras de los móviles. De hecho, hay quienes se especializan en ello, lo que me resulta interesante de esta práctica es lo siguiente: hay personas que “invaden” la “privacidad” pero en lugares públicos (aquí públicos no lo pongo entre comillas porque no parece haber duda en que la calle, un centro comercial o el metro son lugares públicos), pero lo que hacen con ese contenido “privado” (en principio sólo está en su móvil) es colocarlo en un lugar “público” (por ejemplo youtube o flickr). Ahora bien, en principio no parecería haber un problema porque son imágenes que se ven en público (las chicas de estos videos van vestidas y por la calle, en cambio el baño de una piscina podría ser diferente, nada más por el hecho de que no todo el mundo está vestido), pero la cámara (y la práctica) concentran “la mirada” (y por lo tanto cosifican, como diría Sartre) lo público en una visión “privada” que después retornan otra vez pública (la mirada). El problema (el primero de muchos) es que urge repensar los conceptos de público y privado a la luz de ciertas prácticas-tecnologías y sentido social que de ellas se hace.

3 thoughts on “La imagen acosadora y los peligros para la privacidad

  1. Tienes razón, hay mucha ambigüedad y flexibilidad en lo de público y privado,que se ponen de manifiesto a través de estas prácticas fotográficas, como lo de los baños de las piscinas, que son lugares públicos pero donde estás desnudo y no es lo mismo que te vean los extraños que comparten ese lugar en ese momento, que el que te vean otros porque otros te graben, luego la publicidad de ambos espacios no es la misma. Es como lo de las imágenes de debajo de las faldas tomadas en lugares públicos, ese espacio del cuerpo de las mujeres no es público, aunque se encuentren en la calle. Ultimamente he tenido también otra experiencia, distinta de la tuya, de cierta incomodidad privado-público, cuando alguien que acabo de conocer me agrego a su página facebook y me encontré con todos esos albumes de fotos con gente que desconozco, no los mire porque me pareció voyeurístico, distinto de cuando alguien te enseña las fotos diciéndote quiénes son esas personas, etc. En este caso mi colega no entendió mi incomodidad, puesto para él dicha transparencia (fueron sus palabras) non era problemática. Como bien dices, merecen ser exploradas estas cosas (luego me recuerdas que te cuente una cosa que me pasó una vez en los baños de una piscina en Londres)

  2. Si, no es que haya confusión entre público y privado, es que lo privado se hace público. A este proceso alguien le ha llamado “transparencia” (y me gustaría recordar quien empezó!) y que conecta con algún artículo sobre la vigilancia… de muchos… será una nueva forma de control social? (hoy estoy espesa). Pero a mi me pasa algo parecido a Amparo, todavía tengo trazos de la cultura “Kodak” y no me he apuntado a facebook entre otras razones por esta. No quiero ser tan transparente!

    Muy interesante la práctica de fotografiar culos de tejano… para la formación de grupos en torno a un objeto fotografiable cualquier cosa vale. Deberías haberle preguntado al tipo por qué parte le interesaba, claro que podría resultar embarazoso, pero tómalo como una oportunidad etnográfica!

  3. se trata de la “instanteneidad del acontecimiento”, de su “almacenamiento” y de la posibilidad de “volver a ver” y “tratar de identificar” al “sujeto de la instantánea”, al tiempo que el “sujeto instantaneizado” toma conciencia de su “instantaneidad eterna” que puede instarlo a ser identificado por los otros… o dicho de otra manera, se ha producido una articulación de diferentes mecanismos que permiten la reproductiblidad técnica de la paranoia obsesiva de nuestra condición “gregaria”, condición que la modernidad trató de diluir con la invención del “individuo”…

    ciao!

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