About Edgar

Vegetariano, melómano, viajero empedernido, lector obsesivo, aprendiz de fotógrafo, nadador intermitente, yogi en ciernes, dramático por cultura, curioso por naturaleza. Doctor interdisciplinario, contra todo pronóstico, pensando en la ciencia y el arte con una aproximación más de artesano que de político o gurú. Mexicano no practicante, inmigrante eterno y todavía con esperanza en la utopía. Interesado en la investigación de la cultura visual, la cultura digital, la creatividad, el arte y los nuevos medios.

Sobre el álbum familiar (nuevo libro)

El 30 de abril se celebra en México el día del niño (y de la niña). El “meme” de moda en esa fecha, entre los usuarios de Facebook, fue poner como foto de perfil una imagen del niño o niña que algún día se fue. Puedo imaginar a más de uno de mis contemporáneos buceando en el álbum familiar en busca de una imagen específica. Una que resultara graciosa por lejana pero suficientemente cercana como para reconocer al adulto en ella. Por fuerza, al menos en la gente de mi edad, esas fotos tuvieron que ser escaneadas y resulta más que probable que hayan sido secuestradas, al menos momentáneamente, del álbum familiar.

En casa de mi madre hay tres volúmenes que llevan por nombre “Edgar I” “II” y “III”, en ellos aparecen fotografías de mi infancia hasta mi preadolescencia. Mis hermanos tienen sus propios volúmenes particulares pero el grueso de los álbumes está marcado como “Familia”. El álbum familiar es en realidad un complejo entramado de recuerdos, objetos y relaciones. Un objeto que parece estar en peligro de extinción (o no) debido a la fotografía digital. Pero sin duda un objeto que bien merece pensarse.

Precisamente es la pregunta, sobre el álbum familiar; la que guía un libro que acaba de presentarse: Álbum de familia (re)presentación, (re)creación e (in)materialidad de las fotografías familiares. Un texto que presenta una reflexión a múltiples voces y desde posiciones tan variadas como complementarias sobre ese objeto tan particular que es el álbum de familia. Continue reading

La fotografía digital como una estética sociotécnica (texto completo)

Publicar no es fácil. Publicar material 100% original es todavía más difícil y, finalmente, publicar en una revista con una propuesta epistémico/teórica distinta a las habituales pues es prácticamente imposible. Sin embargo, me alegra mucho haber contribuido en el reciente número de la revista AISTHESIS del Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Aprovecho para agradecer la invitación de Valentina Montero y José Pablo Concha Lagos a sumarme al proyecto que estoy seguro resultará interesante para todas aquellas personas que reflexionan sobre la relación entre estética y tecnología.

En cuanto a mi texto, son pocas las ideas nuevas con respecto a las que planteo ya en mi libro pero que creo podrían ser el germen de una agenda de investigación para el futuro (pero que ya no me corresponde a mí porque poco a poco me alejo del tema de la fotografía). Aquí el abstract y aquí el enlace al texto completo.

Este texto presenta el esbozo de una agenda de investigación que se erige como continuación de un proyecto de redefinición  de la fotografía, desde la ciencia social, como un objeto de estudio más allá de su carácter representacional o semiótico. La propuesta se fundamenta en los hallazgos de un estudio sobre prácticas fotográficas que utilizó el método etnográfico. En la primera parte del texto se plantea el marco teórico, problematizando a la fotografía como representación y reformulándola desde su materialidad, uso y tecnologías. Es decir, para definirla como una red sociotécnica que se visibiliza en prácticas concretas. La segunda parte describe la relación entre la fotografía y el establecimiento de una propuesta estética a través de las prácticas que la constituyen, utilizando como ejemplo el caso de la llamada Iphoneografía. Finalmente se plantean algunas cuestiones de cara a una agenda futura de investigación.

Actualización:

Por cierto, si a alguien le interesa el tema del iPhone como caso de estudio, les recomiendo ampliamente el libro Studying Mobile Media Cultural Technologies, Mobile Communication, and the iPhone editado por Larissa Hjorth, Jean Burguess e Ingrid Richardson.

La fotografía nunca ha existido

La fotografía siempre ha sido una práctica de hacer mitosMartin Hand

Aclaración para fotógrafos y fotógrafas

El título del post es traicionero, lo sé. También es un título con un fuerte complejo de slogan de marketing, mea culpa. En realidad busca establecer un guiño semántico con el título de éste libro. Mi posición en todo caso no es la de un crítico fotográfico y estoy muy lejos de ser un experto en fotografía. Lo mío, lo mío, lo mío es tratar de establecer un análisis de la cultura digital a través del caso de la fotografía. Una vez dicho esto:

A manera de introducción a esta especie de reseña

No hay nada peor que leer un libro que hubieras querido escribir tú. El dolor se ve mitigado sin embargo cuando el libro en cuestión es increíblemente parecido al que publicaste tú en el mismo año. Incluso, y sonríes satisfecho, hay un par de capítulos que bien podrían ser intercambiables con los tuyos. Finalmente, adquieres una especie de satisfacción al convencerte de que no estás tan errado en tus argumentos y orgullosamente piensas: “el mío tiene además la ventaja de que puede ser leído en castellano por alguien que no tenga facilidad para leer en inglés”. Una vez pasado el trance, escribes algo parecido a una reseña de ese libro porque lo consideras valioso y que aporta cosas que el tuyo no.  El libro en cuestión se titula Ubiquitous Photography escrito por Martin Hand. La mayoría de las reflexiones que vienen a continuación surgen de su lectura y son una especie de reseña- diálogo con mis propios intereses.

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Nota sobre California

He tenido descuidado al blog entre otras razones porque estoy en un periodo de transición, volviendo a construir un trabajo de campo (siempre en relación a la cultura en sentido extenso y siempre con un componente digital-visual pero explorando otras avenidas e involucrándome en otras temáticas, por ejemplo los alimentos). También porque estuve tres semanas de viaje en marzo. Hay infinidad de cosas sobre las que me gustaría comentar, no sólo sobre mi nuevo trabajo de campo sino sobre el viaje en sí. Simplemente por comentar algo, me centraré en algo que me sigue dando vueltas en la cabeza: el norte de California (y hago la distinción con el sur porque ellos mismos la hacen constantemente).

Estuve unos días teniendo reuniones con amigos y colegas en el área de la Bahía de San Francisco. Hacía años que quería visitar ese “viejo oeste”, esa tierra de oro y oportunidades y por fin llegó la oportunidad en forma de “viaje de intercambio de conocimientos”. Un grupo de académicos británicos y yo estuvimos visitando campus y personas, principalmente en Berkeley, Santa Cruz, San Francisco y Stanford.

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Some notes on “virtual ethnography” (text in Spanish and English)

The Barcelona Center for International Affairs has just published a monograph from a Training Seminar, we participated few months ago. Along with Elisenda Ardèvol, we wrote a small article titled: “Digital Technologies in the Process of Social Research: Theoretical and Methodological Reflections Through Digital Virtual Ethnography” and it´s available online.

Here it is in English

Aquí el texto en Español.

La rebelión de los fotógrafos y fotógrafas: Instagram, identidades y acción.

Antecedentes

La historia está más que difundida. Instagram, la principal “app” para la exhibición e intercambio de fotografía en los teléfonos móviles anunció el cambio de sus términos de uso y, con un lenguaje poco hábil, encendió una chispa que no hizo sino crecer entre los usuarios que entendieron que, a partir del 16 de enero, sus imágenes podrían ser vendidas a terceros (y curiosamente todo el mundo pensó inmediatamente en la publicidad). Historias de franca oposición por parte de los usuarios de una plataforma ha habido muchos, en Facebook cada vez que cambian la privacidad, por ejemplo. Pero también recuerdo cuando Flickr fue adquirida por Yahoo o cuando, también en Flickir, hicieron públicas las API (ver Vayreda y Estalella, 2007).

La fotografía digital: un campo en tensión. Continue reading

Domestic digital photography: a note on ethics

A guy is about to die and somebody and, instead of helping him, a photographer shoots several images. This is already shocking itself but not that strange when it comes to news-making. There are thousands of extremely violent images that capture these unfortunate situations (just to mention one, one of the most famous photographs of the Vietnam War is precisely the “decisive moment” when somebody is killing some other human being, and I phrased like this not as a moral statement but as a way to subtract the political and ideological elements of the image). I addressed this issue in a former post (in Spanish). The question goes beyond news’ ethics (although it is absolutely imperative to have a deontological debate about it), and this is the key of this “note”. The discussion about what photography is becoming in everyday life goes beyond journalism (or “civic journalism” for that matter). People is photographing everything and, in many cases, using photography as a “social currency” in “social network sites” to gain social capital (success, acceptance, etc.). This use of photography almost as a currency seems to be increasing and I frame it as a hypothesis.

Then the question that seems relevant is: is photography becoming an obsession?  Not in the medical terms but in the most capitalist way of shaping everyday life (and this connects to free/emotional labour discussions). With the proliferation of images; the quest of a special image, the risks taken to shoot it and the extremely constant shooting, become imperative. The other day, a twitt was posted: “Your child is being eaten by a camel. Do you a) save your child or b) take a photo”. Domestic photography use to be ritualistic and performed in special moments, with the digital affordances, domestic photography moved to the banal, the common, with a movement towards an “aestheticization” of the normal but that seems to be turning to a more slippery terrains. What are we willing to do for a great photo?

The other day I found this video:

I don’t even know what it advertises but I have the feeling that it’s playfully accurate, while exaggerated, of how people is valuing photography nowadays. If everything is photographable and we all take many images with the same equipment (that is mainly in our pockets along with internet connection), then the outstanding, the extra-ordinary, the unique becomes a highly valuable asset, in the most economical terms. We should probably reflect on this.

Sobre una amiga, una fotógrafa.

Para Ana, por ser una fotógrafa en toda la extensión de la palabra

Hoy vi una luz que nunca había visto. No es una metáfora, acostumbrado como estoy a que en éste, mi nuevo país, la luz sea un bien escaso, me llamó la atención la luminosidad del día y la temperatura de la luz. Era blanca, casi como si el sol se hubiera transformado en un neón gigante. El rojo de los ladrillos, de los edificios que se pueden ver desde mi departamento, era aplastado por esa luz, como si estuvieran dibujados sobre un fondo blanquecino. El cielo perdió su azul acostumbrado y se tornó blanco. No hacía falta mirar el termómetro, mientras ondeaba la bandera británica que puedo ver desde mi ventana, el frío se pegaba a las ventanas de manera amenazante y esa luz me pedía mirarla. No había tenido un buen despertar y había decidido quedarme trabajando en casa, era uno de esos días en que “mandaría todo a hacer puñetas”, como diría Aute.

Y recibí un correo, y lo abrí.

No hay nada baladí en la vida, acostumbrados como estamos a tenerla a nuestra disposición y convertirla en una sarta de triunfos y quejas, de consumos y hedonismos, de esperanzas en lo imposible y de cegueras ante lo evidente, solemos perder el rumbo. Y de repente va la vida y nos toca en el hombro, y nos dice: “hey, chst, ojo, que aquí estoy y más te vale que te des cuenta pronto de lo que realmente es importante”. Continue reading

Interludio

La primera ciudad que pisé en este lado del mar fue Madrid, y no sé por qué pero de ese primer día recuerdo la primera cucharada a un gazpacho que, aunque racionalmente que su temperatura era fría, me disgustó precisamente por su temperatura. Hay cosas frías que no tendrían que parecer calientes. En esos primeros meses que “viví” en España, entendí poco y me sorprendió mucho. Años más tarde volví y me quedé a vivir siete años y medio, llegué a adorar el gazpacho, precisamente por su frialdad. En ocasiones son los pequeños detalles los que recordamos y los que echamos de menos de los lugares que nos han marcado. Hoy simplemente recordé ese primer gazpacho, y al sol que lo parió.

Me despido de estos dos países, España y Catalunya, después de una pequeña vida aquí. Los números están por ahí y los agradecimientos por este tiempo tan largo, maravilloso, confuso, interesante y duro también se han plasmado aquí y allá. Ya me despedí en su momento de los dos años que pasé en Madrid y no sé cómo empezar a despedirme de esta ciudad que he odiado y aprendido a hacer mía en todo este tiempo.

Barcelona

Son muchas cosas que echaré de menos, el aliño de las ensaladas, el pan duro de los menús, los menús, el falafel y el cortado, el catalán en las canciones, el Raval y Sants, Gracia y el Born. Las Ramblas espantosamente llenas y la Barceloneta maravillosa vacía (en invierno). El Floridablanca y su pareja perfecta el Laurel, la estrella, la voll Damm y la Moritz, los vinos del Montsant, los amigos y amigas, los que quedan y los que se fueron. El “adeu” el “maco” y el “propera estació paral.lel”. Al Barça por supuesto, al cielo azul y el cine de Montjuic. A la única hamburguesa del Kiosco que podía comer, los dos o tres buenos restaurantes vegetarianos, las muchas patatas bravas. Echaré de menos el verano aunque tanto lo haya sufrido, al IN3 (aunque usted no lo crea), a los sortidozz y el Bicing, al Sifón, al Quimet y Quimet. A la calle Blai, la Paradeta y todos los bares cutres en los que me he tomado un café o una birra. Pero sobre todo echaré de menos las partes de mi que se quedaron aquí, las pocas cosas que me llevo conmigo. Si siempre hay un tren que desemboque en Madrid, este petit pais estará siempre en el meu cor. Continue reading